lunes, 1 de mayo de 2017

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCLXXX



No soy tu negro (I Am Not Your Negro, EU, 2016), de Raoul Peck. Este extraordinario documental semi-biografico del escritor e intelectual afroamericano James Baldwin (1924-1987) está centrado no en su vida sino en sus ideas. En concreto, en las relacionadas con el arraigado -y en la era trumpista, renaciente- racismo estadounidense. Más un ensayo fílmico que cualquier otra cosa. De lo mejor que se verá en cine este año. Mi crítica, en la sección Primera Fila de Gente del diario Reforma del viernes pasado. (*** 1/4)

Buey Neón (Boi neon, Brasil-Uruguay-Holanda, 2015), de Gabriel Mascaro. Vista en concurso en Cartagena 2016 en donde ganó el premio a Mejor Película, el sexto largometraje -pero apenas segundo de ficción- de Gabriel Mascaro es una suerte de inmersión total en un exótico estilo de vida, el de los trabajadores de las "vaquejadas", una suerte de jaripeo a la brasileña, en el que unos vaqueros sueltan a unos toros para luego tratar de tumbarlos al jalarles su cola.
La cinta presume una atractiva pero hermética puesta en imágenes -fotografía del ascendente cinefotógrafo mexicano Diego García-, mucho más valiosa que la historia misma, pues los personajes carecen de calidad dramática: tenemos a un vaquero (Juliano Cazarré) que quiere ser diseñador de ropa femenina, una madre soltera (Maeve Jinkings) que trabaja en el rodeo con una hijita (Alyne Santana) siempre atenta a todo, y otro trabajador más (Carlos Pessoa) que sirve como el infaltable amigo chistosón del protagonista. Al final, todo termina diluyéndose en una narración elusiva, digresiva e informe. Igual, ha ganado premios ahí donde se ha exhibido. (* 3/4)

Guardianes de la Galaxia, vol. 2 (Guardians of Galaxy, Vol. 2, EU, 2017), de James Gunn. Escribir del cine de la Marvel no es escribir de cine: estamos ante un asunto financiero (que si cuánto logró el primer fin de semana, que si rompió un récord, que si cómo le fue en China) y de análisis de negocio de futuros (qué tanto entusiasmo provocó para el siguiente capítulo, qué tanto se conectó con otras aventuras de la Marvel). Ya lo sabe usted: a la Marvel no le interesa tanto la película que está usted viendo, sino la cinta futura que ya le está vendiendo/prometiendo para el próximo verano.
En este caso, Marvel cumple con la tendencia de siempre: a partir de la segunda película de cada saga (la excepción, sería, acaso, Thorito 2), la historia hace agua entre repeticiones abusivas y diálogos larguísimos que parecen haber sido escritos por el peor Christopher Nolan (el de su primer Batman). Total, lo que sigue funcionando es el impecable gusto musical de los hacedores de esta cinta y uno que otro chistorete bien contado (de hecho, Dave Bautista termina siendo genuinamente gracioso). Un último apunte: el único del extendido reparto que ganó con creces su cheque es Michael Rooker, el actor más experimentado de todos y, además, el único que contó con un personaje interesante para desarrollar... y finalizar. Qué remedio. (-)

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