sábado, 31 de diciembre de 2016

Estación Zombie: Tren a Busán



Los lectores que viven fuera de la Ciudad de México ya lo saben: en cuestiones de distribución cinematográfica, fuera de México, todo es Cuatitlán. Dicho de otra manera, el cinéfilo no-chilango rara vez ve buen cine en pantalla grande que no sea hollywoodense. 
Por eso mismo, honor a quien honor merece. He aquí el insólito estreno nacional, casi simultáneo, de una cinta sudcoreana: Estación Zombie: Tren a Busán (Busanhaeng, Corea del Sur, 2016), cuarto largometraje –pero primero de acción viva- del especialista en animación Sang-ho Yeon (extraordinaria opera prima El rey de los cerdos/2011).
El porqué de la excepción es obvio: estamos ante una espléndida cinta de género –entre la acción y el horror- que se apropia eficazmente de las reglas del cine hollywoodense, que presume sus influencias más claras sin banalizarlas y que, como el más taquillero cine sudcoreano conocido internacionalmente –El huésped (2006) y El expreso del miedo (2013), ambas de Joon-ho Bong-, no renuncia al agudo comentario social.
Seúl, tiempo presente. El asesor financiero Seok-woo (Yoo Gong) lleva en tren a su pequeña hija Soo-an (convincente Soo-an Kim) a que visite a su madre. Desde las primeras escenas queda claro que el tipo, distante y frío, no es el mejor papá del mundo. Divorciado, la niña es criada por la mamá de él, pues la exesposa vive en la Busán del título. Sin embargo, cliché  spielbergiano obliga, ya sabemos qué sucederá cuando el peligro estalle: el egoísta Seok-woo no solo aprenderá a ser un buen padre sino que, en el trayecto, entenderá el valor del bien común y, en última instancia, del sacrificio.
Como en el clásico primigenio La noche de los muertos vivientes (Romero, 1968), Yeon no se preocupa en explicar a detalle el origen de los zombis que, en realidad, son más bien hiperquinéticos “contagiados” al estilo de Exterminio (Boyle, 2002) y no lentos muertos vivientes al estilo de Romero. Queda claro que una compañía biotecnológica es la responsable de la creación del infaltable virus –compañía que, por cierto, es apoyada financieramente por la oficina en la que trabaja Seok-woo- pero es toda la información que recibimos. Desde que nuestros protagonistas suben al tren hasta el conmovedor y emocionante final, una perfecta mezcla de acción y el horror es el tono dominante en la cinta.
Como suele suceder en este tipo de filmes, el guion escrito por el propio director Yeon nos presenta a un pequeño grupo de personajes que irán desapareciendo en la medida que van sucumbiendo ante la imparable horda de zombis y/o infectados: además de nuestro protagonistas y su hijita, tenemos el matrimonio formado por el rudo de buen corazón Sang Hwa (carismático Dong-seok Ma) y su también ruda esposa embarazada Sung Gyeong (Yu-mi Yung), un equipo de jóvenes beisbolistas, un par de ancianitas, el conductor del tren, un vagabundo casi mudo y el auténtico villano de la película, un ojete ejecutivo (Eui-sung Kim) que, por supuesto, resultará más letal que todos los zombis juntos. Aquí, como en las ya mencionadas cintas dirigidas por Bong, la alegoría socio-política podrá resultar todo lo obvia que usted quiera pero, también, es muy efectiva: los zombis resultarán ser el perfecto catalizador para despertar los peores impulsos en nuestra sociedad.
Antes anoté la clara deuda que tiene Yeon con respecto a su personaje central: su mal padre redimido podría haber salido de una de las obras maestras de Spielberg (en especial, de La guerra de los mundos/2005). También habría que anotar la influencia spielbergiana en las complejas y emocionantes escenas de acción que se van sucediendo, cada una más intensa que la otra, hasta el  ya mencionado emotivo final. Para acabar pronto: si Spielberg hubiera dirigido una cinta coreana de zombis, habría hecho algo muy parecido a este filme. 

martes, 27 de diciembre de 2016

La llegada



Faltando media hora para el desenlace de La llegada (Arrival, EU, 2016), octavo largometraje del franco-canadiense hollywoodizado Dennis Villeneuve (interesante pero quebrada La mujer que cantaba/2010, churro bien filmado Tierra de nadie: Sicario/2015), uno empieza a vislumbrar que, acaso, la película que uno ha estado viendo es otra cinta muy diferente. Cuando el filme ha terminado, uno entiende que, en efecto, lo que empezamos a ver es algo muy distinto a lo que acaba de finalizar. Y, de hecho, mucho mejor.
Basado libremente en el extraordinario cuento de ciencia ficción “La historia de tu vida”, de Ted Chiang –libro de cuentos disponible en español en editorial Alamut-, el filme inicia con la reflexiva voz en off de nuestra protagonista, la solitaria maestra de lingüística Louise Banks (Amy Adams, con otra nominación al Oscar en su bolsa), quien se pregunta acerca del verdadero inicio de la historia que vamos a ver.
Convencionalmente hablando, La llegada inicia cuando doce naves extraterrestres llegan a nuestro planeta para permanecer suspendidas a unos cuantos metros del suelo. Las naves parecen una suerte de rocas enormes, negras, de forma ovoide, planas de un lado: haga de cuenta como piedras de río, pero grandotas. Un militar (Forest Whitaker) llega a la elegante casa en donde vive la doctora Banks para encargarle la misión de tratar de comunicarse con los extraterrestres que han llegado a la Tierra sea como turistas, sea como científicos, sea como sea. Cuando llega al campamento militar de Montana donde se encuentra una de las naves espaciales, Banks se encuentra con el físico Ian Donnelly (Jeremy Renner), encargado a su vez de dirigir un equipo de científicos que tratan de entender quiénes son los aliens, qué tan avanzados son, cómo llegaron a nuestro planeta, etc.
Pasada la sorpresa de Banks –y de nosotros- después de conocer a los extraterrestres –una especie de pulpos de siete tentáculos cuyas extremidades se convierten en algo parecido a estrellas de mar-, la narración fílmica alterna lo que parece una serie de flashbacks acerca de la tragedia personal de Louise –se casó, tuvo una hija, se separó, la niña murió de una enfermedad incurable- con el presente, es decir, con las enormes dificultades que tiene la talentosa lingüista para entender la escritura de los heptápodos (o sea, esos seres extraños de siete patas), quienes se comunican haciendo círculos de tinta en el aire.
Humanos y aliens intercambian información dentro la nave espacial, separados únicamente por una enorme pantalla rectangular que asemeja una pecera o, por supuesto, una sala de cine. Los ojos de Banks –probablemente esta sea la película en la que mejor han sido usados los ojos de Amy Adams- se abren desmesuradamente, comunicando el asombro, la ansiedad, el miedo, la emoción de encontrarse en ese sitio, haciendo historia. Lo que ella no sabe, por lo menos en ese momento, es que el destino de su vida futura se está decidiendo en esos mismos instantes. O más bien, que ya se decidió.
Es cierto que la vuelta de tuerca que vemos cerca del desenlace –que no está en el cuento original de Chiang, por cierto- deja uno que otro cabo suelto, pero el desliz se justifica con creces: la paradoja temporal que vemos en cierta escena clave de La llegada –lo más cercano a una escena de acción que vemos en toda la película- no desmerece con la creciente emoción que provoca el darnos cuenta de lo que ha sucedido y lo que sucederá en la vida de Louise. En ese sentido, el guion escrito por Eric Heisserer termina respetando, por otra vía, el tema filosófico contenido en el relato de Chiang.
Y no diré más porque el misterio está para ser descubierto por cada espectador. Solo agregaré que, con las debidas distancias, Villeneuve y Heisserer nos han entregado con La llegada el 2001: Odisea espacial (1968) del nuevo siglo. O, si quiere, el nuevo Solaris (Tarkovsky, 1972). Y no estoy exagerando. Bueno, acaso un poco. 

lunes, 26 de diciembre de 2016

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCLXII



No es el fin del mundo (Juste la fin du monde, Francia-Canadá, 2016), de Xavier Dolan. El más reciente largometraje del enfant terrible Dolan ha dividido a la crítica en todas partes. En lo personal, me parece un histérico melodrama muy fallido, apenas soportable por las presencias de Marion Cotillard y Vincent Cassel, pero, en contraste, colegas tan respetados como Jorge Ayala Blanco  y Carlos Bonfil aquí en México o José Luis Losa en España la han colocado entre sus filmes preferidos del año. Además, la cinta ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes 2016. Mi crítica en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado. (-)


Sing: ¡Ven y canta! (Sing, EU, 2016), de Garth Jennings y Christophe Lourdelet. El más reciente largometraje de Illumination Entertainment sigue fielmente la receta de sus filmes anteriores: animación luminosa, slapstick al pasto y algunas canciones pegajosas para destantear al respetable. Bueno, para ser específicos, 65 temas musicales que hicieron famosos The Beatles, David Bowie, Elton John, Sinatra o Leonard Cohen. Una rocola animada, pues. Mi crítica en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado. (*)

sábado, 24 de diciembre de 2016

Lecturas cinéfilas del 2016




Por primera vez, he aquí un listado de diez lecturas cinéfilas del 2016. Como toda lista que se precie de serlo, se trata de una guía personal -en este caso, de los diez textos sobre cine  o televisión que me resultaron más notables entre los muchos que leí a lo largo del año- y, al mismo tiempo, una suerte de autorretrato -lo que prefiero es lo que soy- y una confesión urbi et orbi de afinidades electivas intelectuales. En la lista hay libros, piezas de opinión, columnas, reseñas... Cuando es posible, hay ligas a cada lectura.

En orden de aparición:

1) Everybody’s a critic. And that’s how it should be. A. O. Scott. The New York Times. 30 de enero. Una lúcida reflexión sobre el papel de la crítica de cine en una época en la que todo mundo es crítico de cine. (Aunque, ¿no siempre ha sido así?).

2) Enough with the Canon. Asher Elbein. The Atlantic.  13 de abril de 2016. Nerds, ya estuvo bueno de afirmar que hay una sola manera de interpretar los universos cinematográficos de Marvel o Estar Guars. Y de pasada, get a life!

3) Comparing Woody Allen to Polanski or Cosby is lazy and dangerous. Catherine Shoard. The Guardian. 13 de mayo de 2016. Una respuesta sensata, sin histerias de ninguna especie, al renacimiento anual del linchamiento woodyallenesco. 

4) La tragedia de Louis C.K. Mauricio González Lara. Letras Libres. 13 de junio de 2016. Espléndida reseña sobre la mejor serie televisiva que vi en el año.

5) La khátarsis del cine mexicano. Jorge Ayala Blanco. Ed. UNAM, 2016. La décimo-primer entrega del abecedario del cine nacional escrito por Ayala Blanco. Más allá de filias y fobias -las de Ayala y las del lector-, un libro imprescindible. 

6) Hollywood has ruined Method Acting. Angelica Jade Bastién. The Atlantic. 11 de agosto de 2016. ¿Para qué sirve la actuación de método en el cine de hoy? Para andar de payaso como Jared Leto, alega Bastién. Difícil estar en desacuerdo con ella. 

7) Viewer, I killed them. Brad Stevens. Sight and Sound31 de agosto de 2016. Una brillante defensa de Tarantino. Casi me convence. Dije casi. 

8) Al filo del abismo: Roberto Gavaldón y el melodrama negro. Carlos Bonfil. CONACULTA, 2016. Sólido estudio de Bonfil sobre el film noir a la mexicana realizado por Gavaldón.

9) Tres oportunidades perdidas de mostrar en pantalla a mujeres de tres dimensiones. Fernanda Solórzano. Letras Libres. 30 de noviembre de 2016. De algo sirvió el éxito de taquilla de lo tres churros misóginos nacionales descritos en esta pieza: que Fernanda Solórzano escribiera este magnífico texto. 

10. Bonjour tristesse. Mark Cousins. Sight and Sound. Diciembre de 2016, En realidad, podría haber sido cualquier columna de Cousins en los Sight and Sound de 2016, pero la última del año, sobre Amy Adams, es de lo mejor que ha escrito.

Plus: Woody Allen Reviews a Graphic Tale of a Scandalous Starlet. Woody Allen. The New York Times. 22 de diciembre de 2016. Un inception cinéfilo, en más de un sentido: Allen reseña una biografía de Mary Astor, quien encaró sus propios escándalos sexuales en los años treinta. Si la biografía es la mitad de interesante que la reseña de Allen, debe ser lectura obligada en el 2017.  

viernes, 23 de diciembre de 2016

El evangelio del 2016... según Jorge Ayala Blanco/XI




El decano de la crítica de cine en México Jorge Ayala Blanco nos envió, como siempre, su lista de lo mejor del año, como sigue:


1. Cosmos, Andrzej Zulawski

2. Corazón de perro, Laurie Anderson

3. Mirar morir, el Ejército en la noche de Iguala, Coizia y Témoris Grecko

4. No es más que el fin del mundo, Xavier Dolan

5. Ni el cielo sabe qué..., Joshua Safdie y Bruce Safdie

6. Dulzura americana, Andrea Arnold

7. El demonio neón, Nicolas Winding Refn

8. Cementerio de esplendor, Apichatpong Weerasethakul

9. Justo ahora, mal entonces, Hong Sang-soo

10. Maldito cielo, Nathan Silver

Aún sin estrenarse: Toni Erdmann, Elle, El auge del humano, A la sombra de las mujeres, Buey Neón, El cliente, Tempestad, La larga noche de Francisco Sanctis, Fuoccoamare-fuego en el mar, En Jackson Heights, Paterson, La muerte de Luis XIV, Neruda, El porvenir, El tesoro, La academia de las musas, John From: descubriendo el amor, Una pasión tranquila, Paz para nosotros, El viento sabe que vuelve a casa, Manchester frente al mar, La La Land: La ciudad de las estrellas, Aquarius, Ciertas mujeres, y alguna(s) más que nos envíen los amigos extranjeros o consiga nuestro pirata culto esta semana.

jueves, 22 de diciembre de 2016

El evangelio del 2016... según Miguel Cane/X



El colega Miguel Cane ha enviado al blog, como cada año, su top-10 como sigue:


1: LaLaLand - Damien Chazelle
Concebida como un homenaje al musical cinematográfico del siglo XX —y todo está referenciado aquí, desde las coreografías espectaculares de Busby Berkeley, Harold Prince o Bob Fosse, hasta los filmes de Fred Astaire, Gene Kelly, Judy Garland y muy particularmente la hermosa, demoledora y colorida opera de Jacques Demy Los paraguas de Cherburgo (1964)—, la segunda cinta del director de Whiplash narra los acontecimientos en torno al genuino enamoramiento de Mia (Emma Stone) y Sebastian (Ryan Gosling) en Los Ángeles, que sirve como escenario para un derroche de estilo visual y musical que la convierten en un filme profundamente original que es al mismo tiempo clásico y desolador; sin duda una de las obras maestras de este año y con seguridad, uno de los contendientes más fuertes al Oscar el próximo febrero. La química entre Gosling y Stone es casi milagrosa en este planteamiento acerca del precio que hay que pagar por realizar un sueño.

2: Animales nocturnos - Tom Ford
La segunda cinta del célebre y visionario diseñador de modas convertido en cineasta, es probablemente la historia de horror psicológico más bellamente filmada de la historia; desde su polémica secuencia de créditos hasta su brutal anticlímax, la trama-dentro-de-una-trama (a su vez adaptada muy libremente de una novela de Austin Wright) muestra en paralelo las historias de Susan Morrow (Amy Adams) una glamorosa art-dealer de Los Ángeles y de Tony Hastings, el personaje ficticio creado como protagonista de una novela inédita por su exmarido (ambos interpretados por Jake Gyllenhaal) cuyo viaje nocturno por Texas deviene en una pesadilla. Como ejercicio de metaficción la cinta funciona sin falla, para mostrar dos realidades que se van entrelazando, al punto en el que el espectador no puede separar la realidad de lo imaginario. Michael Shannon (Take Shelter) en su papel de un policía en la parte “ficticia” del filme, resulta una revelación, al igual que la consagrada Laura Linney, que en su única y breve aparición como madre de Susan, consigue robarse la película, prácticamente sin dificultad con el mejor parlamento (“no te engañes, corazón: tarde o temprano, todas nos convertimos en nuestra madre”) en una cinta en la que los buenos diálogos abundan y donde todos los miembros del elenco deslumbran.

3: Elle - Paul Verhoeven
Tras casi una década de ausencia, el polémico y deliberadamente provocador cineasta holandés parece haber encontrado una manera mucho más sutil de causar impacto en esta formidable cinta, la comedia negra más aguda de la década, protagonizada por Isabelle Huppert en una interpretación monumental como Michèle Leblanc, una mujer ejecutiva de aparente temple de acero, que en la primera escena ha sido brutalmente violada en su hogar muy chic por un hombre enmascarado. Después del incidente, ella decide no llorar, sino que limpia rápidamente el desastre y decide continuar su vida aunque no puede evitar obsesionarse en encontrar, retar y destruir a su violador, al tiempo que pone en orden todas las demás relaciones en su vida —hijo, exmarido, amante, amigas, madre, padre—, cambiada por una repentina descarga de energía que le deja como consecuencia el ataque. Probablemente la interpretación de la Huppert sea la más destacada del año.

 4: Manchester by the sea - Kenneth Lonergan
Como dramaturgo y cineasta, Lonergan es una figura completamente idiosincrásica, como lo demostró en sus cintas anteriores —Puedes contar conmigo y Margaret— que se llevan alrededor de entre cinco y diez años de tiempo entre cada una. Aquí explora los lazos familiares en una aldea de Nueva Inglaterra, a la que el taciturno Lee Chandler (Casey Affleck) debe volver después de la repentina muerte de su hermano mayor (Kyle Chandler) para ocuparse de su sobrino adolescente, del que es tutor legal; mediante un prolijo uso del flashback —del que no abusa, como a veces sucede con este recurso—, conocemos las razones que Lee tuvo para alejarse no sólo de su pueblo natal, sino de la raza humana en general, encontrando su lugar haciendo tareas domésticas repetitivas, como una parte clave de su búsqueda de expiación. En el rol de Randi, exmujer de Lee, Michelle Williams hace un trabajo deslumbrante y desgarrador, necesitando tan solo tres escasas escenas para resultar inolvidable, catártica y al mismo tiempo tan bella como vulnerable.

5: Arrival - Denis Villeneuve
Doce naves procedentes de otro mundo aparecen en diferentes puntos de la tierra. Esta no es una invasión extraterrestre, sino un encuentro cercano del primer tipo. Por lo mismo, ésta tampoco es una cinta de ciencia ficción convencional. Basada en el relato de Ted Chiang Historia de tu vida, la trama presenta a Louise Banks (Amy Adams, en otra interpretación magistral) una lingüista que es convocada por el gobierno de EEUU para intentar decodificar el lenguaje de los alienígenas para saber cuáles son sus intenciones en nuestro planeta. Acompañada por un físico (Jeremy Renner), Louise consigue comunicarse con la especie galáctica y de paso paga un precio muy elevado por los dones que le otorga su descubrimiento. Por momentos poética y demoledora en otros es, sin lugar a duda, la cinta que todo estudiante de ciencias de la comunicación debería ver.

6: The Invitation - Karyn Kusama / I am the pretty thing that lives in the house - Oz Perkins
El empate en este renglón obedece a que estas dos cintas, ambas de un inquietante terror psicológico aunque muy distintas en su planteamiento y atmósfera, no se estrenaron en circuito comercial convencional, sino que se estrenaron directamente en la plataforma digital Netflix, que ha ido revolucionando internacionalmente los métodos de creación y exhibición. 
La cinta de Kusama, ambientada en un tétrico Bel Air, describe lo que ocurre cuando un divorciado es convocado, junto con su nueva pareja, a una cena de gala en la que fuera su casa por su exesposa, que ahora está casada con un examigo de él, siendo ambos el vínculo con un siniestro culto que extiende su influencia entre los amigos que acuden a lo que sería una reunión gozosa, pero que dista mucho de serlo. Paranoica y elegante, la película tiene todos los elementos para ser una de la más atmosféricas y angustiosas del año.
Por otra parte, la exquisita cinta de Perkins también se apuntala en la atmósfera, pero aquí se explora otra vertiente del género: la fábula gótica de fantasmas, al más puro estilo de Henry James o —en un tenor más moderno— Shirley Jackson. Ruth Wilson (The Affair) encarna a una joven enfermera que llega a una aislada mansión campestre a cuidar de una anciana escritora de novelas de terror (nada menos que la legendaria Paula Prentiss, estrella de los 60 y 70) y descubre que hay una presencia espectral manifiesta en la casa, y que ambas mujeres están conectadas de muchas formas. Ambas cintas representan lo mejor de su género, realizado con ingenio, sobriedad y una insólita belleza.

7: La región salvaje - Amat Escalante
La cuarta cinta de Escalante regresa a sus territorios (Guanajuato) para explorar esta vez una narrativa con elementos sobrenaturales y fantásticos que enmarcan un sórdido melodrama doméstico anclado en la realidad: la enigmática Verónica (Simone Bucio) llevará a Alejandra (Ruth Ramos), una joven ama de casa sexualmente frustrada y a su hermano Fabián (Edén Villavicencio), que sostiene una relación secreta con su cuñado (Jesús Meza), a involucrarse con una criatura que les ofrece todo el placer y todo el horror que sus cuerpos puedan soportar. Por partes homenaje a Posesión (1981) de Andrezsj Zulawski y por otro retrato de las condiciones domésticas de la clase media provinciana, la película muestra a un Escalante mucho más seguro de sí, con inventiva y mano diestra, lo que lo llevó a obtener el León de plata a mejor director en el Festival de Venecia.

8: Love & Friendship - Whit Stillman
Stillman, otro cineasta sui generis desde su debut en 1990 con la comedia Metropolitan, es de esos creadores que se toman mucho tiempo entre una cinta y otra, y constantemente había sido comparado —por sus guiones pasados— con Jane Austen. En esta ocasión, aborda una novela poco conocida de la autora de Orgullo y prejuicio, para contar una de las comedias más ácidas y divertidas del año. Kate Beckinsale es la inescrupulosa y muy astuta Lady Susan Vernon, una aristócrata en apuros que para casar a su hija con el mejor partido, es capaz de cualquier cosa, incluso de enredarse con el pretendiente que su heredera no le conviene, mientras su amiga, la honorable Alicia Johnson, funge como su brújula moral. Mordaz y elegante, Stillman aborda el universo Austen con aplomo y el resultado es una cinta llena de diálogos citables, y una excepcional dirección de arte, que arranca carcajadas de principio a fin.

9: The Neon Demon - Nicolas Winding Refn
Es verdad que la trama de esta cinta del director de Drive no es realmente la gran cosa -una especie de variación de los temas de La cenicienta, trasladado al mundo de la alta costura y el glamour, con las hermanastras como una ronda de arpías capaces de cosas siniestras y una princesa banal y desalmada-, pero ese no es el punto de su existencia, sino el esmero y la visión con la que Refn establece todos los set-pieces visuales de la película. El despliegue de colores, técnicas de cámara, diseño y fotografía, hacen que la cinta sea una deslumbrante obra de arte que, a manera de un número especial del Vogue o de un catálogo de hermosas atrocidades, se desenvuelve para impresionar y seducir al ojo del espectador, prescindiendo deliberadamente de una narrativa cohesiva.

10: Bellas de Noche - María José Cuevas
Por turnos conmovedor y despiadado, tierno y agudo, este documental muestra a cinco vedettes que hace casi cuarenta años fueron la sensación en la vida nocturna de un DF que ya no existe, en sus vidas cotidianas, al margen de la gloria pasajera: así seguimos a Olga Breeskin, Lyn May, la Princesa Yamal, Wanda Seux y Rossy Mendoza, que viven —o sobreviven— en una realidad muy distinta a la que construyeron en escenarios como el Belvedere, o el Señorial. Cuevas no es condescendiente con sus entrevistadas y más bien sirve como el enlace del espectador para ver y redescubrir a estas figuras que fueron icónicas y mostrarlas ahora, con franqueza, en un mundo que no las intimida, pese al paso del tiempo y la erosión de la belleza. Uno de los documentales más aclamados del año y muy merecidamente.


miércoles, 21 de diciembre de 2016

El evangelio del 2016... según Naief Yehya/IX



El escritor -ensayista, crítico, columnista de La Jornada Semanal- Naief Yehya envió  al blog, como cada año, su top-10 como sigue:



Mi lista de un año sórdido y brutal.
No tengo idea si esto fue lo mejor del cine del 2016. No tendría la arrogancia de asegurar algo semejante ya que me faltaron por ver cientos de películas. De cualquier manera estas son las diez películas más memorables que vi, algunas cuantas se estrenaron comercialmente, otras más sólo fueron exhibidas en festivales. Todas son extraordinarias.

1. Fuego en el mar, Gianfranco Rosi

2. Arrival, Denis Villeneuve

3. Elle, Paul Verhoeven

4. The VVitch, Robert Eggers

5. The Neon Demon, Nicolas Winding Refn

6. The 13th, Ava DuVernay

7. Paterson, Jim Jarmusch

8. Todo lo demás, Natalia Almada

9. High Rise, Ben Wheatley

10. Chronic, Michel Franco

martes, 20 de diciembre de 2016

Rogue One: una historia de Star Wars



Si de algo sirve Rogue One: una historia de Star Wars (Rogue One, EU, 2016) es para justificar por qué la “Estrella de la Muerte”, la dizque todopoderosa estación espacial que vimos explotar en La guerra de las galaxias (Lucas, 1977) –que los herederos de George Lucas le digan Episodio IV- estaba tan mal construida.  Sucede que el científico que diseñó ese “destructor de planetas” lo saboteó para que pudiera ser acabado por alguien con puntería apache –o, como fue el caso con Luke Skywalker, por quien tuviera a “la fuerza” de su lado.
Más aún: además de explicarnos de manera razonable por qué la “Estrella de la Muerte” fue hecha de forma tan inepta, Rogue One nos cuenta la historia de cómo los planos de la estación espacial fueron a caer en las manos de la Princesa Leia quien, usted se acordará, los guardó en el disco duro de R2D2 para que el robotito se los llevara a Obi-Wan-Kenobi, todo en la ya mencionada La guerra de las galaxias. Es decir, estamos ante oooootra precuela más de la historia original creada por George Lucas -¿habrá otra saga que tenga más precuelas que secuelas?-, situada poco antes del inicio de los acontecimientos vistos en el filme de 1977.
Dicho lo anterior, no es un logro menor que la cinta dirigida por el inglés Gareth Edwards (notable debut Monstruos: Zona infectada/2010, más que meritoria Godzilla/2014) se sostenga tan bien, con todo y que la historia escrita por John Knoll y Gary Whitta sea tan derivativa, no solo del universo creado por Lucas, sino de la añeja fórmula de la que abreva: la película de acción –sea bélica o del oeste- en la que un grupo de personajes llevan a cabo una misión suicida.
La protagonista es la rebelde Jyn (Felicity Jones), hija del atormentado científico Galen Erso (Mads Mikkelsen), quien fue obligado por el encumbrado burócrata del imperio Krennic (Ben Mendelsohn) a construir la susodicha “Estrella de la Muerte”. Los rebeldes liberan a la convicta Jyn con la idea de que ella los lleve hacia su padre con el fin de secuestrarlo pero, en realidad, los revolucionarios le han encargado a Cassian Andor (Diego Luna), el responsable de la misión, que se escabeche al científico en cuanto lo tenga en la mira. Llegado el momento, Jyn, Cassian y una docena de arrimados formarán un equipo suicida para poder cumplir el último deseo de Galen Erso.
Como ya sabemos en qué debe terminar todo –digo, ya vio usted La guerra de las galaxias, ¿no?-, a los hacedores de Rogue One les dejaron muy poco margen de maniobra. Es decir, Edwards  y compañía no pueden más que jugar en los intersticios de la tan conocida historia, a saber, en la creación de algunos personajes secundarios (el sarcástico androide K-2SO con voz de Alan Tudyk, el Jedi ciego interpretado por la súper-estrella hongkonesa Donnie Yen, el matarife encarnado por el actor y cineasta chino Wen Jiang), en las referencias nerdianas a otros episodios de la saga (que si aparece uno de los personajes del bar de La guerra de las galaxias, que si por ahí salen otros de los Episodios II o III), en la esperada reaparición de Darth Vader con todo y la inconfundible voz de James Earls Jones y, sobre todo, en la polémica resucitación de Peter Cushing, fallecido en 1994, quien vía tecnología digital vuelve a aparecer en pantalla como el frío y calculador Gobernador Tarkin.
Algunos colegas han escrito que Rogue One es la película más satisfactoria de la saga desde El imperio contraataca (Kershner, 1980) y supongo que tendrán razón. Pero también habría que recordar que el nivel de las tres precuelas de finales/inicio de siglo y el de la secuela del año pasado no es muy satisfactorio que digamos.
Rogue One es nada más que un buen palomazo, entretenido, derivativo y eficazmente realizado por Edwards y compañía. No más, no menos. Para los millones de fans de la saga, esto será, sin duda alguna, más que suficiente. 

lunes, 19 de diciembre de 2016

El evangelio del 2016... según IndieWire/VIII




Como cada año, IndieWire convoca a unos doscientos críticos para pedirles su listado de lo mejor del año en quince categorías (película, actor, actriz, documental, fotografía, guion...). Acá abajo el top-10 de los filmes más votados, acá está la lista completa con las 15 categoría y por aquí está el listado personal que envié a IndieWire que, por cierto, será un tanto cuanto diferente al que publicaré aquí al final del año pues, obviamente, los filmes listados en IndieWire son aquellos que tuvieron exhibición en Estados Unidos durante 2016.

1. Moonlight (EU, 2016), de Barry Jenkins.

2. Manchester by the Sea (EU, 2016), de Kenneth Lonergan.

3. La La Land (EU, 2016), de Damian Chazelle.

4. Toni Erdmann (Alemania-Austria, 2016), de Maren Ade.

5. OJ: Made in America (EU, 2016), de Ezra Edelman.

6. Paterson (EU-Francia-Alemania, 2016), de Jim Jarmusch.

7. Ah-ga-ssi (Corea del Sur, 2016), de Chan-wook Park.

8. La llegada (Arrival, EU, 2016), de Dennis Villeneuve. 

9. Hell or High Water (EU, 2016), de David Mackenzie. 

10. Jackie (EU-Francia-Chile, 2016), de Pablo Larraín.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCLXI



Inercia (México, 2012), de Isabel Muñoz Cota Callejas. Opera prima de la egresada del CCC Muñoz Cota Callejas que no carece de virtudes ni de insuficiencias.
Por mera casualidad, Lucía (Maricela Peñalosa) se encuentra en un exclusivo hospital privado con Felipe (Flavio Medina), su exnovio, al que hace 12 años que no ve. El tipo tiene problemas renales y, por lo grave que está, entra en un estado de violencia y paranoia que sólo la abnegada presencia de Lucía puede calmar. Sin embargo, en la medida que ella se queda más tiempo cerca de él para cuidarlo, empiezan a aflorar las razones por las cuales ellos se separaron hace más de una década.
La cineasta debutante entrega una puesta en imágenes funcional -con una sola escena notable, cuyo encuadre parece calcado de El séptimo continente (Haneke, 1989)-, presume un par de sólidos actores que hacen muy bien su trabajo -en especial Medina, quien resulta perfectamente desagradable-, pero me queda la sensación que la historia no daba para un largometraje. (*) 

Plan sexenal (México, 2014), de Santiago Cendejas. La opera prima del hombre orquesta Cendejas -director/guionista/editor/músico/coproductor- se presentó en Morelia 2014, donde la vi hace más de dos años.
Estamos en el DF -cuando todavía se llamaba así- y se viven tiempos de caos. Hay golpe de Estado, levantamiento popular, toque de queda o todos los anteriores. No hay energía eléctrica tampoco, así que la gente se esconde en sus casas y se duerme temprano. Menos Juan y Mercedes (Harold Torres y Edwarda Gurrola), quienes gracias a cierto "inventito" no solo tienen luz en su casa sino que, además, organizan una pachanga que, de todas formas, tienen que cancelar cuando un policía (Noé Hernández) llega a su puerta a advertirles que están molestando a los vecinos. 
La noche se torna ominosa por las amenazas apenas embozadas del susodicho cuico, porque hay un misterioso vagabundo que se aparece frente a la casa y no se quiere ir, porque alguien rompe el cristal de la ventana con un tabique y porque, además, parece que hay bronquitas no resueltas entre Juan y Mercedes. 
Sin embargo, cuando uno cree que está viendo la versión nacional de algún thriller paranoico del tipo de La noche de la expiación (De Monaco, 2013) o algo por el estilo, el filme toma un camino claramente dostoiveskiano. Una cinta no del todo redonda, pero que nunca deja de ser interesante. ( *3/4)

Ni el cielos sabe qué (Heaven Knows What, EU, 2014), de Joshua y Benny Safdie. El tercer largometraje de los hermanos Safdie está basado en las memorias no publicadas de la heroinómana Arielle Holmes, aunque es inevitable que por el tema y el escenario el filme nos remita a la obra mayor Pánico en Needle Park (Schatzberg, 1971). 
Como en el mencionado filme setentero, estamos ante la descripción de la vida de una pareja de heroinómanos que sobrevive precariamente en Nueva York pidiendo dinero, robando tiendas de conveniencia, abriendo el correo en busca de tarjetas de crédito o cualquier cosa que se pueda vender. He escrito pareja pero, en realidad, Harley (impresionante Arielle Holmes, interpretando una versión de sí misma) y su intenso novio Ilya (Caleb Landry Jones) no es, para nada, la parejita ideal: tienen una relación que ronda en el (auto)destructivo amor-fou, como lo atestiguamos en los primeros minutos, cuando ella amenaza con cortarse las venas como último acto de amor y él la reta a que lo haga.
La adicción a la heroína es vista aquí -cámara siempre en movimiento de Sean Prince Williams- sin glamour, sin humor pero, también, sin horror ni excesivo miserabilismo. Los Safdie no juzgan a sus personajes: no los justifican pero tampoco los condenan. Muestran con un naturalismo directo y sucio las rutinas en las que se encuentran presos, en una adicción que no los deja, ni ellos quieren dejar. 
La obsesión en la que están atrapados Harley e Ilya está acompañada por unos insólitos arreglos electrónicos de Debussy realizados por el músico japonés Isao Tomita. No creo que usted haya escuchado a Debussy antes de esta manera. (**)

Sonita (Ídem, Irán-Alemania-Suiza, 2015), de Rokhsare Ghaemmaghami. La doble ganadora en Sundance 2016 -premio del público y del jurado en la sección mundial- es un vibrante documental centrado en una jovencita afgana que vive indocumentada en Teherán y que sueña en convertirse en rapera. Su madre y sus hermanos, que viven en Afganistán, tienen otra idea: quieren venderla -sí, leyó usted bien: venderla- en matrimonio. Exhibida en Ambulante 2016. (** 1/2)

Rogue One: una historia de Star Wars (Roge One, EU, 2016), de Gareth Edwards. ¿La mejor película de Star Wars desde El imperio contraataca (Kershner, 1980)? Puede ser, pero con la secuela del año pasado y el desastre de las tres precuelas, tampoco era tan difícil. La verdad es que estamos ante un mero palomazo que solo vale la pena si uno es fan recalcitrante del universo creado por George Lucas. En ese sentido, cumple su cometido con creces. De cualquier forma, el gran cine estuvo este año en otra parte. Mañana aquí mismo mi crítica in extenso. (**)

El caos y el orden (México, 2016), de Miguel Ángel Tobías. Un documental sobre el gran Manuel Felguérez, su niñez en la que se aficionó por los insectos y los juguetes para armar/desarmar, el despertar de su vocación en un viaje adolescente al lado de Jorge Ibargüengoitia a Europa, sus inicios en las artes plásticas, sus pleitos contra la Escuela Mexicana de Pintura, su participación en La Generación de la Ruptura, su entrañable amistad con Vicente Rojo y, por supuesto, su técnica de trabajo, sus ideas sobre lo que es ser pintor y ser artista, su matrimonio con su mujer/jefa/secretaria/representante Meche Oteyza, más lo que se vaya acumulando en este didáctico e informativo filme narrado por Imanol Arias, con participación constante en cámara de un articulado y simpático Felguérez. (**)

sábado, 17 de diciembre de 2016

El evangelio del 2016... según José Luis Losa/VII



José Luis Losa, estimado colega español y director del Festival Cineuropa, compartió su lista de películas favoritas del año, como sigue:


MIS PELÍCULAS FAVORITAS DEL 2016
(incluyo las vistas en festivales, estrenadas comercialmente o no)

1) FAI BEI SOGNI, de Marco Bellocchio

2) JACKIE, de Pablo Larraín

3 )LA REGIÓN SALVAJE, de Amat Escalante

4)ELLE, de Paul Verhoeven

4) SIERANEVADA, de Cristi Puiu

5) THE HATEFUL EIGHT,  de Quentin Tarantino

6) L’AVENIR, de Mia Hansen-Love

7) UNE VIE, de Stephane Brizé

8) PERSONAL SHOPPER, de Olivier Assayas

9) LA LA LAND, de Damien Chazelle

10) 10, CLOVERFIELD LANE, de Dan Tratchtenberg

11) NOCTURNAL ANIMALS, de Tom Ford

12) JUSTE LA FIN DU MONDE, de Xavier Dolan

13) MALGRÉ LA NUIT,  de Philippe Grandrieux

14) MA LOUTE, de Bruno Dumont

15) LADY MACBETH, de William Oldroyd

16) SAFARI, de Ulrich Seidl

17) THE LOVE WITCH, de Anna Biller

18) NOCTURAMA, de Bertrand Bonello

19) THE GIRL WITH ALL THE GIFTS, de Colm McCarthy

20) INDIGNATION, de James Schamus


viernes, 16 de diciembre de 2016

El evangelio del 2016... según Carlos Bonfil/VI



El estimado y respetado colega Carlos Bonfil ha compartido, como todos los años, su lista del 2016, pero en correo aparte deja claro, urbi et orbi, que para él no se trata de un listado de "lo mejor" sino, más modestamente, de entusiasmos y optimismos cinéfilos. Como sigue:


20 ENTUSIASMOS DE CINÉFILO EN 2016


EL HIJO DE SAUL (László Nemes)

CAROL (Todd Haynes)

SOLO EL FIN DEL MUNDO (Xavier Dolan

DESDE ALLÁ (Lorenzo Vigas)

JULIETA (Pedro Almodóvar)

MANCHESTER BY THE SEA (Kenneth Lonergan)

LA HABITACIÓN (Lenny Abrahamson)

MIS MEJORES DÍAS (Arnaud Desplechin)

EN JACKSON HEIGHTS (Frederick Wiseman)

JUSTO AHORA, MAL ENTONCES (Hong Sang Soo)

CEMENTERIO DE ESPLENDOR (Apichatpong Weerasethakul)

TARDE (Tsai Ming Liang)

UN ARRULLO PARA EL PENOSO MISTERIO (Lav Diaz)

FUOCOAMMARE, FUEGO EN EL MAR (Gianfranco Rosi)

EL CLIENTE (Asghar Farhadi)

EL PORVENIR (Marion Hanson Love)

GRADUACIÓN (Cristi Mungiu)

ELLE (Paul Verhoeven)

NORTE, EL FIN DE LA HISTORIA (Lav Diaz)

EN EL KÖLNBERG (Laurentia Genske y Robin Humboldt)





DIEZ MOTIVOS DE OPTIMISMO EN EL 2016



TE PROMETO ANARQUIA (Julio Hernández Cordón)

LAS ELEGIDAS (David Pablos)

LA REGIÓN SALVAJE (Amat Escalante)

LOS MUERTOS (Santiago Mohar Volkow)

LOS PAISAJES (Rodrigo Cervantes)

LOS HÁMSTERS (Gilberto González Penilla)

LA BALADA DEL OPPENHEIMER PARK (Juan Manuel Sepúlveda)

TEMPESTAD (Tatiana Huezo)

EPITAFIO (Rubén Imaz y Yulene Olaizola)

BELLAS DE NOCHE (María José Cuevas)