sábado, 28 de noviembre de 2015

El evangelio del 2015... según Cahiers du Cinéma/III



Y las listas de lo mejor del año siguen apareciendo. La muy particular de Cahiers du Cinéma, como sigue:

1. Mia Madre (Ídem, Italia-Francia, 2015), de Nanni Moretti.

2. Rak ti Khon Kaen (Tailandia-GB-Francia-Alemania-Malasia-Corea del Sur-México-EU-Noruega, 2015), de Apichatpong Weerasethakul.

3. L'Ombre des Femmes (Francia-Suiza, 2015), de Phillippe Garrell.

4. The Smell of Us (Francia, 2014), de Larry Clark.

5. Mad Max: Furia en el Camino (Mad Max: Fury Road, Australia-EU, 2015), de George Miller.

6. Jauja (Argentina-México-Francia-Brasil-EU-Dinamarca-Alemania, 2014), de Lisandro Alonso.

7. Vicio Propio (Inherent Vice, EU, 2014), de Paul Thomas Anderson.

8. As Mil e Uma Noites (Portugal-Francia-Alemania-Suiza, 2015), de Miguel Gomes.

9. Sangailes vasara (Lituania-Francia-Holanda, 2015), de Alainté Kavaïté.

10. Kishibe no tabi (Japón-Francia, 2015), de Kiyoshi Kurosawa.


viernes, 27 de noviembre de 2015

El evangelio del 2015 según... Fernanda Solórzano/II



En el número de enero de Sight and Sound que hoy empezó a circular aparece el top-5 de la estimada colega Fernanda Solórzano, como sigue:

1. Saul fia (Hungría, 2015), de László Nemes.

2. El Club (Chile, 2015), de Pablo Larraín.

3. Los Reyes del Pueblo que No Existe (México, 2015), de Betzabé García.

4. Heart of a Dog (EU-Francia, 2015), de Laurie Anderson.

5. The Witch (Canadá-EU, 2015), de Robert Eggers. 

jueves, 26 de noviembre de 2015

El evangelio del 2015... según Sight and Sound/I



Como de costumbre, Sight and Sound se adelante un mes para publicar su top-10 del año (top-20 en realidad), como sigue:

1. Nie yin niang (Taiwán-China-Hong Kong-Francia, 2015), de Hsiao-Hsien Hou.

2. Carol (EU-GB-Francia, 2015), de Todd Haynes.

3. Mad Max: Furia en el Camino (Mad Max: Fury Road, Australia-EU, 2015), de George Miller.

4. As Mil e Uma Noites (Portugal-Francia-Alemania-Suiza, 2015), de Miguel Gomes.

5. Rak ti Khon Kaen (Tailandia-GB-Francia-Alemania-Malasia-Corea del Sur-México-EU-Noruega, 2015), de Apichatpong Weerasethakul.

6. No Home Movie (Bélgica-Francia, 2015), de Chantal Akerman.

7. 45 Años (45 Years, GB, 2015), de Andrew Haigh.

8. Saul Fia (Hungría, 2015), de László Nemes. 

9. Amy, la Mujer detrás del Nombre (Amy, EU-GB, 2015), de Asif Kapadia.
    
    Vicio Propio (Inherent Vice, EU, 2014), de Paul Thomas Anderson.


La lista completa del top-20, por acá.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Premios Fénix 2015... en un vistazo



Hoy se entregarán los Premios Fénix 2015 a lo mejor del cine iberoamericano. A continuación, la lista de todos los nominados en orden de preferencia, con algunas críticas o comentaros incluidos. Como siempre, las evaluaciones positivas van de uno a cuatro asteriscos; las negativas, de una a dos cruces. La "A" señala el abandono. Fueron dos películas que no terminé de ver:

Magical Girl (España-Francia, 2014), de Carlos Vermut: *** 1/2

Que horas ela volta? (Brasil, 2015), de Anna Myulaert: *** 1/2

La Isla Mínima (España, 2014), de Pablo Rodríguez: ***. Mi crítica, acá.

Carmín Tropical (México, 2014), de Rigoberto Perezcano: ***

El Club (Chile, 2015), de Pablo Larraín: ***

La Patota (Argentina-Brasil-Francia, 2015), de Santiago Mitre: ***

El Botón de Nácar (Chile-España-Francia, 2015), de Patricio Guzmán: ***

600 Millas (México, 2015), de Gabriel Ripstein: ** 1/2. La vi en Guadalajara 2015 y escribí unos párrafos por acá.

As mil e uma noites (vol. 1, 2 e 3), de Miguel Gomes: **

Ixcanul (Guatemala-Francia, 2015), de Jayro Bustamante: **

Las Oscuras Primaveras (México, 2014), de Ernesto Contreras: **. Mi crítica, acá.

Allende, mi abuelo Allende (Chile-México, 2015), de Marcia Tambutti: **

Jia Zhangke. um homem de Fenyang (Brasil-Francia, 2014), de Walter Salles: **

Ultimas Conversas (Brasil, 2014), de Eduardo Coutinho: **

No Todo Es Vigilia (Colombia-España, 2014), de Hernán Paralluelo: **

Carta a una Sombra (Colombia, 2014), de Daniela Abad y Miguel Salazar: **

El Abrazo de la Serpiente (Argentina-Colombia-Venezuela, 2015), de Ciro Guerra: **

El Niño (España-Francia, 2014), de Daniel Monzón: **

Cavalo Dinheiro (Portugal, 2014), de Pedro Costa: * 3/4

La Tierra y la Sombra (Brasil-Chile-Colombia-Francia-Holanda, 2015), de César Augusto Acevedo: *3/4

Dólares de Arena (República Dominicana-México-Argentina, 2014), de Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán: * 1/2. Se acaba de estrenar y escribí unas líneas por acá. 

3 Bellezas (Venezuela, 2014), de Carlos Caridad-Montero: *

La Vida de Alguien (Argentina, 2014), de Ezequiel Acuña: *

Cuerpo de Letra (Argentina, 2015), de Julián D'Angiolillo: A

Fávula (Argentina, 2014), de Raúl Perrone: A

martes, 24 de noviembre de 2015

Los Juegos del Hambre: Sinsajo - El Final



Cuando ha terminado Los Juegos del Hambre: Sinsajo - El Final (The Hunger Games: Mockingjay Part 2, EU, 2015), último episodio de la saga de la indomable pero reluctante lideresa Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence), hay por lo menos tres elementos imposibles de soslayar. 
La primera, acaso la más obvia: en este filme se confirma lo que ya se atisbaba en la segunda parte -y la más lograda- de la serie, Los Juegos en Hambre: en Llamas (Lawrence, 2013). Me refiero al salto cuántico de Miss Lawrence, quien en solo cinco años pasó de desconocida actriz de cine indie a (injusta) ganadora del Oscar a protagonista de un blockbuster que la ha transformado, por derecho propio, en estrella global y multimillonaria con capacidad de exigir mejor salario que cualquiera de sus coprotagónicos masculinos. Qué vaya a hacer Miss Lawrence con este poder -es decir, qué proyectos elegirá de aquí en adelante- está por verse. Tiene un buen ejemplo a seguir: Kristen Stewart que, después de protagonizar su saga adolescente de vampiros ñoños, ha ido construyendo una filmografía muy diferente.
La segunda: que la decisión de partir en dos segmentos el último libro de Suzanne Collins tuvo una racionalidad puramente económica. Si bien es cierto que Los Juegos del Hambre: Sinsajo Parte 1 se lograba sostener, contra todo pronóstico, gracias a una historia más cercana al thriller político que a la cinta de aventuras distópicas, también es cierto que en esta segunda parte, titulada El Final, el director Francis Lawrence y la autora/adaptadora Collins alargan innecesariamente el prólogo durante casi una hora, acaso como única manera de justificar los más de 120 minutos de duración del filme. Queda la sensación que Los Juegos del Hambre: Sinsajo pudo haber sido una mejor película, más interesante y más arriesgada, en la forma de un solo filme de tres horas. Pero, claro, eso habría significado menos dinero para Lionsgate -y para todos los involucrados.
Y la tercera: que el discurso político del filme no deja de ser interesante, aun en su flagrantes contradicciones. Después de una somnolienta primera parte, Katniss y su equipo -entre ellos sus dos eternos enamorados, el blando panadero Peeta (Josh Hutcherson) y el bravo cazador Gale (Liam Hemsworth)- se dirigen al Capitolio para asesinar al maléfico Presidente Snow (Donald Sutherland, impecablemente ñañañaquesco), contra los deseos de la jefa de la rebelión, la Presidenta Alma Coin (Julianne Moore), quien no haya la manera de disciplinar a la ingobernable Katniss. Lo que sucede en el desenlace no lo revelaré aquí, por más que sea veía venir sin necesidad de haber leído una sola página de las novelas de la señora Collins.
Los Juegos del Hambre -me refiero a las películas, aunque supongo que el mismo discurso está en los libros- pertenecen a una serie de cintas recientes distópicas y/o fantásticas -un par de ejemplos muy superiores: El Huésped (2006) y El Expreso del Miedo (2013), ambas de Joon-ho Bong- que no solamente aplauden la rebelión de las masas, los pobres, los marginados, los desposeídos, sino que además desconfían de toda clase de liderazgo político. Es decir, más que el liberalismo clásico hollywoodense -el de Capra, el de Spielberg- que propone que basta la decencia individual para salvar a las instituciones -y por ende, al Estado-, estamos ante un discurso rabiosamente antiestatal, más anarco-libertariano que otra cosa. 
En el universo dramático-político de Los Juegos del Hambre, el totalitario Presidente Snow y la rebelde Presidenta Coin son dos caras de la misma moneda: el poder corruptor del Estado que nadie puede resistir (en este sentido, ojo a la clara referencia al documental hitleriano El Triunfo de la Voluntad/Riefenstahl/1935 en cierta escena clave hacia el desenlace). Por eso mismo, para Suzanne Collins, el auténtico héroe tiene que alejarse lo más pronto posible de la tentación. 
Así pues, la profunda -y auténtica- desconfianza hacia el poder político de esta saga termina, paradójicamente, anulando toda justificación de la rebelión popular. Porque si toda revolución se corrompe, si todo liberador se convierte en tirano, ¿qué sentido tenía levantarse? Al final de cuentas, nuestra Juana de Arco distópica no quería otra cosa que formar una familia, tener hijos y pasar su vida con el blandísimo panadero Peeta en un escenario que más parece el de un comercial de seguros de vida. Dicho de otra manera: Katniss inicia como guerrera solo para terminar como doñita. 

lunes, 23 de noviembre de 2015

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCCXV



Muerte en Arizona (México-Bolivia, 2014) de Tin Dirdamal y Christina Haglund. La sinopsis define esta cinta como un "documental futurista". Don't shoot the messenger: eso dice. Lo cierto es que hay dos historias que avanzan de manera paralela. Una voz en off masculina nos dice lo que ha pasado desde que un gran meteorito destruyó casi todo el planeta, dejando unos cuantos sobrevivientes yaquis. Otra voz en off femenina cuenta una frustrada historia de amor que un tipo le contó a su vez a ella en un viaje en tren hacia Arizona.
Las dos narrativas vocales se van alternando mientras vemos en pantalla una de suerte de caprichosa ilustración visual: el hombre abandonado por la mujer, en Bolivia, atisba la vida de otros desde su ventana; mientras, el relato post-apocalíptico nos presenta la vida de una familia y sus varios hijos que sobreviven en condiciones más bien precarias. Qué remedio: ni las narraciones en off ni lo que vemos en pantalla me parecieron dignos de interés aunque habría que reconocer que esta cinta tiene sus defensores y algún premio en algún festival de cine.

Iris (Ídem, EU, 2014), de Albert Maysles. El penúltimo largometraje del maestro documentalista recién fallecido Maysles está centrado en la excéntrica e inclasificable fashionista -icono de la moda, coleccionista de chunches, diseñadora de interiores, celebridad, personaje de Pixar (la Edna Mode de Los Increíbles)- Iris Apfel, a quien el cineasta sigue, cámara en mano, mientras la venerable doñita de 93 primaveras habla de sí misma, de su matrimonio -con su centenario marido Carl-, de su filosofía de su trabajo, de su inspiración y de su enorme colección de chucherías que no es otra cosa que el reflejo de sus gusto, la crónica de su propia vida. Apfel nunca fue bonita -vemos algunas imágenes de su juventud- pero es evidente, al ver este documental, que nunca necesitó serlo. 

Una Nueva Amiga (Une Nouvelle Amie, Francia, 2014), de Francois Ozon. Un espléndido cuento de la maestra del thriller Ruth Rendell le sirve a Ozon para otra cinta personal que atraviesa varios géneros. Mi crítica en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado.

Los Juegos del Hambre: Sinsajo - El Final (The Hunger Games: Mockingjay - Part 2, EU, 2015), de Francis Lawrence. Al terminar de ver la cinta final de la saga de la indomable pero reluctante lideresa Katniss Everdeen queda claro que la única razón para dividir la adaptación de la última novela de la serie en dos parte fue el vulgar -y muy exitoso- cálculo económico. Dramáticamente hablando, no se justifica en lo absoluto. 
De cualquier forma, después de una primera hora más bien somnolienta, el desenlace de la saga no dejó de ser emocionante, con todo y su discurso anti-establishment tan de moda. Mañana mismo espero escribir algo más extenso al respecto. 

domingo, 22 de noviembre de 2015

59 Muestra Internacional de Cine... en un vistazo



Finalizó la 59 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional. Por acá dejamos la lista de lo que vimos, en orden de preferencia. Las calificaciones positivas van de uno a cuatro asteriscos; las negativas, de una a dos cruces. 


El Club (Chile, 2015), de Pablo Larraín: ***

Mia Madre (Ídem, Italia-Francia, 2015), de Nanni Moretti: ** 1/2

Tres Corazones (3 Coeurs, Francia-Alemania-Bélgica, 2014), de Benoît Jacquot: ** 1/2

Carneros (Hrútar, Islandia-Dinamarca, 2015), de Grímur Hákonarson: ** 1/2

Las Elegidas (México-Francia, 2015), de David Pablos: **

Una Paloma Reflexiona sobre la Existencia desde la Rama de un Árbol (En duva satt pa en gren och funderade pa tilvaon, Suecia-Alemania-Noruega-Francia, 2014), de Roy Andersson: * 3/4

Eisenstein en Guanajuato (México-Holanda-Bélgica-Finlandia-Francia, 2015), de Peter Greenaway: +

martes, 17 de noviembre de 2015

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCCXIV



El Gran Impostor (The Forger, EU, 2014), de Philip Martin. John Travolta es un papá exconvicto dispuesto a dar un último golpe con tal de poder estar más tiempo con su hijo agonizante de cáncer. En esta oración están contenidos varios clichés, incluyendo el propio Travolta en papel de falsificador de cuadros de Monet. Un inocuo palomazo de fin de semana que adquiere un cachito de dignidad cada vez que Christopher Plummer aparece en escena. Mi crítica en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado. 

En la Estancia (México, 2014), de Carlos Armella. La opera prima en solitario de Armella la vi en Morelia 2014 y escribí de ella in extenso por acá. 

Cuentos de Terror (Tales of Halloween, EU, 2015). Decir que un omnibus-film conformado por diez cortometrajes de horror es disparejo no es anunciar un defecto sino anotar una característica ineludible. En todo caso, lo que resulta notable es que solo tres de los diez relatos son realmente irredimibles, pues de los restantes sietes, tres son magníficos y los otros cuatros por lo menos aguantan el palomazo. Dicho de otra manera: incluso contando los cortometrajes fallidos, el promedio de bateo de Cuentos de Terror es bastante decente.
A decir verdad, el título en español de la cinta es engañoso: estamos ante diez cuentos de Halloween, más de humor sanguinolento y chocarrero que de horror clásico propiamente dicho. De hecho, en los mejores relatos hay algo del torcido humor de los célebres EC Comics, ya adaptados/homenajeados en la obra mayor ochentera de George A. Romero Macabras Historias de Horror (1982). De hecho, uno de los varios cameos claves en Cuentos de Terror es de la Adrienne Barbeau, quien interpreta a una locutora, mismo papel en el que aparece en La Niebla (Carpenter, 1980). Sin embargo, también habría que recordar que la señora Barbeau encarna a la insoportable esposa asesinada de uno de los mejores segmentos de, precisamente, Macabras Historias de Horror.  
Los tres mejores cuentos son: "Travesura", de Adam Gierash, sobre un grupo de amigos que en plena noche de Halloween son atacados por una banda de niños asesinos; "Viernes 31", de Mike Méndez, que nos muestra el sangriento duelo entre un asesino serial tipo Leatherface y una de sus víctimas poseídas ¡por un alien!; y "El Rescate de Rudy Rex", de Ryan Schifrin, que trata del secuestro de un indefenso niño que no resultará ningún niño y, además, no está indefenso -si además le digo que en este relato hay un cameo de John Landis, uno de los cuatro directores del ejercicio similar titulado Al Filo de la Realidad (1983), a lo mejor ya se imagina por dónde va este cuento.
En suma, un palomazo de lujo para los aficionados al género. 

martes, 10 de noviembre de 2015

007 Spectre



En la muy disfrutable -por lo nostálgica- escena final de 007 Spectre (Spectre, GB-EU, 2015), vigésima-cuarta cinta oficial de la saga Bond y cuarto filme protagonizado por Daniel Craig como el 007, el fan jamesbondesco más avezado puede leer el desenlace de dos maneras distintas: se trata de la dignísima despedida de Craig del papel de su vida o, por el contrario, estamos ante un punto de inflexión en la historia del nuevo Bond y, por lo tanto, al 007 de Craig le esperan -si así lo quiere- más aventuras y, muy probablemente, más sufrimiento.
Dirigida por Sam Mendes en su segundo encargo jamesbondesco -después de la obra mayor 007 Operación Skyfall (2012), acaso la mejor cinta de toda la saga-, 007 Spectre es, sin duda, la más tradicional película de la serie protagonizada por Craig. No solo aparecen todos los personajes secundarios claves que han rodeado al 007 desde siempre -Miss Moneypenny, "M", "Q" y hasta se menciona al agente de la CIA Felix Leiter-, sino que vemos finalmente al villano jamesbondesco por definición -cuya perversa organización ya daba lata desde El Satánico Dr. No (Young, 1962)- y, por si no fuera poco, el descomunal Dave Bautista encarna al típico matón de pocas palabras -ecos del Oddjob de la era Connery o el Mandíbula de la época de Roger Moore- que trae como lazo de cochino al 007 en cierta violenta pelea que termina como suelen finalizar estos duelos: con la sorda emisión de una sola palabra.
El argumento firmado por John Logan, Neal Purvis y Robert Wade -autores también de 007 Operación Skyfall- presenta, pues, una ruta bien conocida con las paradas en los sitios esperados -el momento en el que el protagonista se identifica como "Bond, James Bond", la escena en la que pide su martini "shaken, not stirred", el infaltable regaño de "M", la inevitable visita a "Q", el acostón con la nueva Chica Bond (Léa Seydoux)- pero, también, ofrece novedades nada desdeñables, pues los personajes que rodean al 007 no son más una mera fauna de acompañamiento sino que terminan convertidos en parte del equipo de Bond, como si estuviéramos en una versión más de otra célebre saga de espionaje, la de Misión: Imposible. Así pues, Moneypenny (Naomie Harris) no es la secre coqueta enamorada del 007 sino una hábil colaboradora que tiene vida propia, el "Q" de Ben Whishaw tiene el papel más importante en toda la historia de la saga -de hecho, alguien por ahí anotó con razón que hay más rapport entre "Q" y Bond que entre el 007 y Moneypenny-, y "M" (Ralph Fiennes) sirve para algo más que encarnar la rígida autoridad paterna: es un espía hecho y derecho, listo para entrar en acción cuando el caso lo amerite.
Hay otro elemento a subrayar: a diferencia de todas las demás épocas jamesbondescas, en la de Daniel Craig sí hay consistencia y continuidad entre una cinta y otra. Más allá de la aparición de los personajes de otras películas -el Mr. White de 007: Casino Royale (Campbell, 2006) y 007 Quantum (Forster, 2008), o el cameo clave de la fallecida "M" (Judi Dench), cual Control dirigiendo desde la tumba el destino de este carismático Smiley-, hay una evolución del personaje que nunca se logró -ni se intentó, a decir verdad- en las otras eras. Esto hace más rico a un personaje que, en el fondo, no es más que el anacrónico arquetipo del decidido, flemático y eficaz caballero del poderoso Imperio Británico -un personaje que, en realidad, ya era anacrónico en El Satánico Dr. No.
Sin embargo, si bien he mencionado todas estas virtudes, también tengo que dar cuenta del gran problema de la película: una letal falta de balance en el ritmo, que hace que 007 Spectre se aletargue peligrosamente después del extraordinario prólogo ubicado en el DF, el mejor de la era Craig y uno de los mejores en la historia de la saga. De hecho, no es hasta la persecución automovilística en Roma -con guiños a la inalcanzable ligereza de la divertidísima Faena a la Italiana (Collison, 1969)- y, posteriormente, la pelea a puñetazo limpio entre Hinx (Bautista) y el 007, que la historia sale de su sopor para entrar a su mejor momento: el enfrentamiento climático entre Bond y el villano amante de los gatos de angora que, esperemos, le siga haciendo la vida imposible al espía británico en su próxima aventura, la número 25. 
Yo, en todo caso, espero que así sea: a como va el desarrollo de la saga, al 007 de Craig le quedan por lo menos un par de películas más para terminar siendo, si no el mejor James Bond de toda la historia, por lo menos sí el más complejo. 

lunes, 9 de noviembre de 2015

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCCXIII



Mientras Somos Jóvenes (While We're Young, EU, 2015), de Noah Baumbach. Alguien escribió por ahí que se trata de le mejor cinta de Woody Allen del año dirigida por alguien más. Probablemente: los ecos -aunque mucho más ligeros- de Crímenes y Pecados (Allen, 1989) están presentes en esta buena comedia de Baumbach. Mi crítica en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado.

Los Hijos del Diablo (The Hallow/The Woods, GB-EU-Irlanda, 2015), de Corin Hardy. Un matrimonio londinense con bebito en ristre llegan al interior de un denso bosque irlandés que ha sido vendido y que, por lo mismo, está a punto de ser aserrado. Él es un biólogo especialista en hongos, ella es su guapa mujer comprensiva y el chamaquito es un indefenso bebé de brazos.
La gente del pueblo no mira con buenos ojos a este científico que viene a estudiar a los árboles para luego mandarlos cortar, pero quienes sí se enmuinan en serio son los espíritus que viven en el bosque, además de un pegajoso y asqueroso hongo que, aparentemente, parasita a cualquier ser viviente para transformarlo en monstruo.
La opera prima de Hardy es una suerte de cinta de horror fantástico-naturalista que, sin plantear nada realmente nuevo, logra mantener el interés gracias a un buen planteamiento, una ejecución decente y un eficaz reparto. Para los fans del cine de horror, un palomazo seguro.

Lo que Reina en las Sombras (Kingdom of Shadows, México-EU, 2015), de Bernardo Ruiz. El segundo largometraje documental de Ruiz -meritoria opera prima Reportero (2012), sobre el Semanario Zeta- está ubicado, para variar, en la frontera méxico-estadounidense y sigue a tres personajes emblemáticos: a la Hermana Consuelo Morales, una monja que lidera una organización dedicada a la búsqueda de desaparecidos en Monterrey; a Oscar Hagelsieb, un policía americano descendiente de mexicanos que ha trabajado encubierto en la Seguridad Interna gringa en El Paso; y Don Ford, un tejano que tiempo atrás se dedicó al contrabando de mota, llegando a conocer y a tratar al mismísimo Señor de los Cielos.
Los tres personajes que sigue Ruiz son interesantes y la breve duración de la película -apenas 75 minutos- ayuda a que todo transcurra con fluidez, aunque es inevitable, por lo menos para quien esto escribe, que el tema, los asuntos tratados y el escenario mismo empiece a provocar sucesivos déjà vu. Acaso he visto este año demasiadas cintas sobre la frontera, el narco y la violencia. 

La Fórmula del Dr. Funes (México, 2014), de José Buil. El más reciente largometraje del reaparecido Buil es una película infantil basada en un cuento de Francisco Hinojosa que confieso no haber leído. El Dr. Funes del título (Farnesio de Bernal) es un anciano que crea una fórmula para convertirse en niño y, ya convertido en chamaco (Daniel Carrera), hace migas con el inquieto vecino Martín Poyo (Emanuel Latanzio). 
Es de aplaudirse la osadía de Buil de trabajar en un género fantástico-infantil que no es muy común en el cine mexicano, pero por lo menos desde mi perspectiva la película nunca logra transmitir ese sentido de magia y aventura a la que, supongo, debe aspirar un filme de esta naturaleza. La cinta se presentó el año pasado en Guadalajara 2014 en donde el jurado infantil del festival -un centenar de escuincles entre 3 y 12 años que votaron por los filmes para niños que se exhibieron ahí- no le dio el premio de mejor película sino que galardonó a la cinta peruana-argentina de animación Rodencia y el Diente de la Princesa (Perú-Argentina, 2012), de David Bisbano. Y que conste que dicen que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.

007 Spectre (Spectre, GB-EU, 2015), de Sam Mendes. La más reciente aventura jamesbondesca tiene un magnífico prólogo -uno de los mejores de la saga-, un muy satisfactorio final -¿la digna despedida de Daniel Craig del personaje?- pero, en el medio, hay episodios satisfactorios y otros no tanto. Al final de cuentas, el balance termina siendo positivo, aunque sea por un margen mínimo. Mi crítica in extenso, próximamente en este blog. 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCCXI y CCCXII




Más bien, los dos fines de semana pasados, porque Morelia 2015 se atravesó en el camino. Así pues, la revisión de la última quincena, como sigue:

Violencia (Colombia-México, 2015, de Jorge Forero. En el mismo título, Violencia, está contenida la amenaza del cliché: otra película violenta colombiana. Por fortuna, la amenaza queda solo en eso.
Ambientada en la Colombia contemporánea, estamos ante un tríptico cinematográfico sobre distintas manifestaciones de la violencia en Colombia debida al narco, a la guerrilla o a las fuerzas armadas que, por lo menos por lo visto en la película, son prácticamente lo mismo. 
En la primera historia, vemos a un hombre encadenado (Rodrigo Velez), secuestrado por las FARC -o cualquier otro grupo guerrillero-, sobreviviendo en el espesor de la selva colombiana. Los encuadres cerrados de David Gallego acentúan el encierro del pobre tipo que come, duerme y camina siempre con una cadena en el cuello. En un solo momento, cuando le es permitido bañarse en un río cercano, tiene un bello instante de libertad que se parece mucho al de la muerte. Sin diálogos de ninguna especie, este primer segmento muestra la violencia física y psicológica en contra de un hombre al que solo le han dejado la inútil libertad del llanto.
El segundo y tercer segmentos presentan la violencia del título de manera más directa. En la segunda historia, un jovencito (David Aldana) sin oficio ni beneficio -no se ve que vaya a la escuela, no tiene trabajo, aunque sí novia- encuentra una chamba que le ofrece un amigo. A diferencia del segmento anterior, aquí las tomas abiertas del muchacho por la ciudad nos presentan a un joven perdido, literalmente sin rumbo y sin dirección. No mencionaré el sorpresivo desenlace de esta historia: solo diré que, a pesar de que pueda parecer arbitraria, no lo es. Obedece a la lógica de un ambiente en el que la muerte puede ser solo otra forma de comunicar algo. 
En la historia final, acaso conectada el segmento anterior, vemos a un grupo de ¿militares?, ¿paramilitares? -da lo mismo- entrenando en algún sitio bajo las órdenes de un oficial (Nelson Camayo). Después de atestiguar un alegre convivio de los soldados -con todo e inevitable escena del sacrificio de un chivo-, el oficial a cargo procede a preparar "la prueba" que deben pasar los reclutas. En el centro del patio se encuentra una mujer golpeada y amarrada a un poste: el oficial, con voz marcial, le ordena a uno de soldados: "ábrala". El muchacho (Einer Cortés) titubea; el jefe vuelve a ordenar, como en un murmullo, casi amablemente: "hágalo". 
Sin caer en la explotación gráfica de la violencia, Forero presenta en este tríptico un estado de cosas que, por desgracia, no nos puede parecer extraño a los que vivimos en México. La violencia no se explica: se experimenta, se sufre, se soporta, se acepta, como perversa forma de vida. 
En el desenlace, aviesamente, Forero nos deja una imagen casi idílica, con Leonardo Favio como música de fondo ("Ella ya me olvidó") que, de cualquier manera, pareciera el prólogo para otra acción violenta más. Un cuarto segmento que yo terminé en mi cabeza. 

La Vida Después (México, 2013), de David Pablos. Notable opera prima de la que escribí por acá hace rato. 

Puente de Espías (Bridge of Spies, EU, 2015), de Steven Spielberg. Otra pieza más en el interminable muestrario de gran cine que es la obra spielbergiana. Este thriller de espionaje capriano -valga el aparente oximoron- con capcioso guion detallista de los hermanos Coen parece poca cosa hasta que uno empieza a pensarlo: el filme termina convertido en una de las obras mayores del director de Tiburón (1975)

Samba (Ídem, Francia, 2014), de Eric Toledano y Olivier Nakache. Melodrama eficaz sobre el Samba del título (carismático Omar Sy), un indocumentado africano sobreviviendo en Francia. Los directores de la exitosísima Amigos (2011) atacan de nuevo con una amable película que basa su éxito en su sentido del humor y su pareja protagónica: Sy y la siempre bienvenida Charlotte Gainsbourg. Mi crítica en el Primera del viernes 23 de octubre.

Una Chica Vuelve a Casa Sola de Noche (A Girl Walks Home Alone at Night, EU, 2014), de Ana Lily Amirpour. Una de las mejores operas primas del año pasado, Una Chica Vuelve a Casa Sola de Noche es una deliciosa extravagancia que, incluso, llega a presentar todas sus deudas y citas cinefílicas -a Jarmusch, al spaguetti western, al cine de vampiros- con tal gracia que pareciera estar inventando su propio mundo cinematográfico.
En una extraña ciudad industrial en la que se habla farsi llamada Bad City, confluyen un joven con apostura jamesdeanesca (Arash Marandi), su depresivo papá junkie (Marshall Manesh), un peligroso dealer (Dominic Rains) y una enigmática muchacha -la chica del título- que no le da miedo salir sola de noche porque resulta que, escondida tras su shador se oculta ¡una vampira!
Filmada en un estilizado blanco y negro, con un ritmo hipnótico, una atractiva banda sonora y una protagonista -Sheila Vand- que parece tan atractiva como letal, el debut fílmico de la inglesa criada en California pero descendiente de iranís Amirpour fue una de las más interesantes cintas de género del año pasado.

Yo, Él y Raquel (Me and Earl and the Dying Girl, EU, 2014), de Alfonso Gómez Rejón. El segundo largometraje del talachero tejano de origen mexicano Gómez Rejón (director de comerciales, realizador televisivo premiado, director de segunda unidad -para Nora Ephron, González Iñárritu, Affleck  y otros más-, además de asistente personal de Scorsese, González Iñárritu, Ephron y Robert de Niro, entre otros), es una encantadora cinta romántica-juvenil que torea con inteligencia y buen humor todos los clichés de la fórmula. Espero escribir in extenso de ella en los próximos días. 

Tierra de Nadie: Sicario (Sicario, EU, 2015), de Denis Villeneuve. El más reciente filme del canadiense Villeneuve está ubicado en la frontera México-EU y centrado en los esfuerzos de un equipo inter-institucional gringo -CIA, FBI, patrulla fronteriza, ejército, boy scouts- para capturar al poderoso jefe del Cártel de Sonora. La protagonista es una valiente pero ingenua agente del FBI, Kate Macer (Emily Blunt), quien accede como voluntaria a ser parte de un grupo formado por el cínico agente de la CIA Matt (Josh Brolin, perfecto) y un misterioso asesor mexicano llamado Alejandro (Benicio del Toro). 
A pesar de la fotografía del gran Roger Deakins -esas tomas aéreas son extraordinarias- y de algunas escenas de acción perfectamente montadas -en especial, la balacera en el cruce Ciudad Juárez-El Paso-, esta cinta terminó por exasperarme. Como bien escribió Anthony Lane en The New Yorker, me es imposible tragarme al personaje babas que interpreta una actriz que siempre ha parecido más inteligente de todos quienes la rodean. En lugar de la Blunt de siempre -determinada, fuerte, sarcástica- pareciera que su Kate Macer es una Anne Hathaway con pistola. 
Ahora bien, más allá de ese problema de casting, no me pude tragar la idea de un agente federal tan ingenuo que se escandaliza por lo que hacen las autoridades gringas en México, como si el caso Camarena nunca hubiera ocurrido o la detención de varios capos de la droga en este país -con la ayuda bien conocida de la inteligencia americana- no fuera una constante. 
Para películas hollywoodenses sobre el narco en México ya lo hizo mejor Soderbergh con Tráfico (2000) -con todo y el discurso moralino y el pésimo acento mexicano de del Toro- y en cuanto a cine nacional hay mejores muestras en los últimos años, desde Miss Bala (Naranjo, 2011) hasta 600 Millas (Ripstein, 2015), pasando por Heli (Escalante, 2013). 

La Cumbre Escarlata (Crimson Peak, EU-Canadá, 2015), de Guillermo del Toro. ¿La mejor cinta de del Toro? No, pero sí la más acaba, la más elegante, la más femenina de todas. Mi crítica en el Primera Fila del viernes pasado.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Morelia 2015/Ganadores



Ayer sábado se entregaron los premios de Morelia 2015, lo que marcó el fin de uno de los festivales de cine más importantes de este país -¿los otros?: Guadalajara, FICUNAM, Riviera Maya y Los Cabos.
Los resultados, contrastantes, como suele suceder. Del lado positivo: las salas llenas -con público e invitados-, excelente organización, una programación paralela impecable -clásicos hollywoodenses remasterizados, cine gótico nacional, merecido ciclo-homenaje a Fernando Méndez- y una sólida sección competitiva documental.
Del lado negativo, un prietote en el arroz. Me refiero a la muy floja competencia mexicana de ficción, común denominador en lo que va del año en cuanto a cine mexicano se refiere en los festivales nacionales. Ningún festival al que he asistido en el 2015 se salva de la chamusquina. De hecho, Morelia es el que, por lo menos, exhibió en competencia tres filmes más que decorosos: La Casa Más Grande del Mundo (2015), de Lucía Carreras y Ana V. Bojórquez; Te Prometo Anarquía (2015), de Julio Hernández Cordón; y Un Monstruo de Mil Cabezas (2015), de Rodrigo Plá.
Por lo mismo, parece una broma cruel -un mariachazo más, pues- que el jurado que presidió Laurent Cante le diera el premio principal a Yo (2015), de Matías Meyer, una de las peores cintas de la competencia, tanto estéticamente como éticamente hablando. El premio al Mejor Primer o Segundo Largometraje -¿y por qué no tercero, cuarto o quinto?- fue otro mariachazo más: El Placer es Mío (2015), de Elisa Miller. Menos mal que Cantet y compañía le dieron un mínimo premio de consolación -una mención especial- a Te Prometo Anarquía, con un muy bonito diploma incluido.
El jurado de documental, formado por los documentalistas Nicolas Philibert y Juliano Ribeiro Salgado, además de la directora ejecutiva del Lincoln Center Leslie Klaimberg, mostró más sentido común, eligiendo no solo el mejor material en competencia sino el más franca y cálidamente humano. Apostaron por un cine vivo, alegre, nunca jodidista, nunca tremendista, nada miserabilista. Es decir, apostaron por Los Reyes del Pueblo que No Existe (2015), de Betzabé García. 
En conclusión, mientras el cine documental sigue siendo la mejor carta del cine mexicano -de lo que vi, hay que aplaudir otros dos filmes: El Hombre que Vio Demasiado (2015), de Trisha Ziff, y El Paso (2015), de Everardo González-, el cine de ficción mostró una gran debilidad este año. Digámoslo así: en el 2015, no vimos en competencia en Morelia -ni en el resto de los festivales de cine nacionales- el equivalente de Güeros, Carmín Tropical, Los Insólitos Peces Gato, Club Sándwich, El Premio, Halley, Workers o La Jaula de Oro. (¿La excepción?: 600 Millas, de Ripstein hijo, que se presentó aquí como gala y también en Guadalajara, pero fuera de la competencia iberoamericana).
En fin, qué remedio: un mal año (de ficción) lo tiene cualquiera... ¿o no? Eso sí: esperemos que nomás haya sido este año.
La lista completa de los ganadores, por acá.