miércoles, 31 de diciembre de 2014

El evangelio del 2014... según yo/XVI



Va la lista de mi cine preferido que vi en el 2014, sea en cartelera comercial -las menos-, sea en BD/DVD -varias-, sea en festivales del cine -otras más-, sea a través de Festival Scope o screeners a los que tuve acceso. No se trata de una lista prescriptiva sino descriptiva: este es el cine que me interesa más.

En orden de preferencia:

1. Whiplash: Música y Obsesión (Whiplash, EU, 2014), de Damien Chazelle. La muy conocida fórmula de la relación maestro-alumno recibe una energética vuelta de tuerca en este cinta sobre un joven percusionista que busca rozar los linderos de la genialidad, a pesar -o gracias- a su implacable profesor (el seguramente oscareado J. K. Simmons). El montaje de Tom Cross, a ritmo del jazz escuchado a lo largo del filme, magistral. Para mí, la película más emocionante del año.

2. El Gran Hotel Budapest (The Budapest Grand Hotel, EU-GB-Alemania, 2014), de Wes Anderson. Un encantador juego narrativo -una historia dentro de otra historia dentro de otra...- con un extendido reparto intachable y una actuación de antología de parte de Ralph Fiennes, quien encarna al sofisticado -y vividor- concierge del hotel del título.

3. Las Historias que Contamos (Stories We Tell, Canadá, 2012), de Sarah Polley. No pude ver esta cinta documental el año pasado cuando se presentó en Ambulante 2013, pero sí hace unos meses, cuando tuvo su limitadísima corrida comercial/cultural. Se trata de un "malvado" filme auto-biográfico en el que la astuta actriz convertida en brillante cineasta explora el pasado de su familia y su propio origen. Una lúcida reflexión sobre el amor, el matrimonio, la familia y sobre la propia creación cinematográfica. Todo esto en una sola película hecha, además, con un gran sentido del humor. Y del amor.

4. Bajo la Piel (Under the Skin, GB-EU-Suiza, 2013), de Jonathan Glazer. Un extraterrestre toma la figura de Scarlett Johannson y llega a la tierra a cazar/recolectar especímenes, vaya usted a saber para qué. Una suerte de ciencia-ficción verité que no deja de intrigar hasta la última imagen. Con apenas tres cintas, Glazer se ha convertido en el más importante autor británico de su generación, al lado de Ben Wheatley.

5. Le Week-End (GB-Francia, 2013), de Roger Michell. Ya no es necesario que Richard Linklater realice la continuación de Antes de la Medianoche (2013): Michell y su habitual colaborador, el guionista y escritor Hanif Kureishi, la han hecho por él. Jim Broadbent y Lindsay Duncan forman un matrimonio inglés entrando en la tercera edad y de visita en París, en donde pasaron su luna de miel 30 años atrás. La escena final me hizo recordar cómo me gustaba -de hecho, cómo me gusta- el primer cine de Godard.

6. El Lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street, EU, 2013), de Martin Scorsese. Por supuesto, es una cinta del año pasado pero en México se estrenó en enero del 2014. Una cinta dirigida por un Martin Scorsese desmadrado y juvenil, con la mejor banda sonora del año y una actuación física de Leonardo DiCaprio que seguramente envidió Jerry Lewis.

7. Birdman (o la Inesperada Virtud de la Ignorancia) (Birdman -or the Unexpected Virtue of Ignorance, EU, 2014), de Alejandro González Iñárritu. La gran sorpresa del 2014: nunca pensé que, como cineasta, González Iñárritu pudiera tener sentido del humor. La magia de Lubezki ya ha dejado de ser sorpresa -aunque no deja de causarme admiración- y no hay una sola nota discordante en todo el reparto. La mejor película que ha dirigido el cineasta mexicano en toda su carrera.

8. Snowpiercer (Corea del Sur-República Checa-EU-Francia, 2013), de Joon-ho Bong. Una aguda alegoría política siempre en movimiento, como el tren en el que se lleva a cabo la historia. Increíble que la película no haya merecido distribución comercial en el país.

9. Solo los Amantes Sobreviven (Only Lovers Left Alive, EU-Alemania-Francia-Grecia-Chipre, 2013), de Jim Jarmush. Una pareja de vampiros civilizados (Tom Hiddleston y Tilda Swinton) que se niegan a ser unos vulgares depredadores ("No estamos en el siglo XVI"), comparten su amor y su aburrimiento en el mundo contemporáneo. Ahora que me fijo, esta es la tercera cinta de mi lista en la que aparece Swinton. Sospecho que si hubiera visto otra, estaría también en la lista.

10. Haganenet (Israel-Francia, 2014), de Nadav Lapid. Una maestra de kínder nota que uno de sus alumnos, un pequeñito de apenas 5 años, compone unas bellísimas poesías impresionistas así nomás, de la nada, caminando por el patio de la escuela. ¿De dónde ha salido este niño prodigio? ¿Nadie se ha dado cuenta? ¿Y no está ella, la profesora, obligada a proteger a ese niñito?

11. Gett (Israel-Alemania-Francia, 2014), de Ronit Elkabetz y Schlomi Elkabetz. En Israel, una guapa mujer madura comparece ante un tribunal rabínico para solicitar el divorcio por incompatibilidad de caracteres. El marido se niega a dárselo y los jueces no pueden hacer nada para obligarlo. O eso dicen. Sin salir nunca de las cuatro paredes del tribunal, esta cinta se extiende en los cinco años que dura el juicio de divorcio. Suspenso, humor, estupefacción, carcajadas. No entiendo cómo esta cinta no terminó siendo nominada al Oscar a Mejor Película en Idioma Extranjero.

12. The Babadook (Australia, 2014), de Jennifer Kent. La mejor cinta de horror que vi en el año y, también la mejor opera prima. El infierno, como en tantas cintas de horror, está en la familia nuclear. O, como en este caso, en la familia nuclear incompleta -el padre murió al momento de nacer el hijo- en donde ha llegado el babadook del título.  

13. El Gran Maestro (Yi dai zong shi, Hong Kong-China, 2013), de Kar-wai Wong. Otra cinta del 2013 con estreno en México en enero de este año. No sé cuál versión de las tres existentes vio usted, pero la que yo vi -la versión internacional de 122, que fue la que se estrenó aquí- es una suntuosa épica histórica sobre la evolución del kung-fu en el siglo disfrazada de otra sublime historia de amor frustrado. Y también al revés. 

14. Interestelar (Interstellar, EU, 2014), de Christopher Nolan. Como lo escribí en su momento, la más reciente cinta de Nolan me atrapó no a pesar de su sentimentalismo, sino precisamente por él. El Campo de los Sueños en versión espacial. 

Un puñado de obras maestras/obras mayores que volví a ver -o descubrí- este año y que me confirmaron su condición de clásicos: Érase una Vez en América, Las Hermanas de Gión, Las Tres Noches de Eva, Por Meterse a Redentor, El Asombro del Siglo, El Circo, La Marcha Nupcial, Matrimonio a la Italiana y La Noche Avanza.

Y, finalmente, una treintena de películas que también me parecieron valiosas. Sin un orden en particular:

El Reencuentro, El Hombre de la Multitud, Ella, 12 Años de Esclavo, Viaje al Oeste, Detective Ciego, Un Lobo en la Puerta, Matar a un Hombre, Conducta, Tom en el Granero, El Gigante Egoísta, Al Filo del Mañana, Se Levanta el Viento, Ilo Ilo, Sueños de Libertad, Historias de Caballos y Hombres, El Planeta de los Simios: Confrontación, La Venus de las Pieles, El Pasado, Casa Grande, Güeros, Perdida, The Homesman, Jersey Boys: Persiguiendo la Música, Las Nubes de María, Borgman, Fuerza Mayor, La Entrega, Boyhood, Calvary, Sueño de Invierno y Dos Días, Una Noche.

Y en televisión, un top-5: Mad Men, Boardwalk Empire, The Knick, The Americans y The Fall. Extra: True Detective.

martes, 30 de diciembre de 2014

El Evangelio del 2014... según Mauricio González/XV





Mauricio González Lara ha enviado su top-20 (con todo y extras) al blog, como sigue: 


No sé si son las mejores, pero estas son mis películas favoritas de 2014:

1 Fuerza mayor (Ruben Östlund).  Una experiencia tan brutal como Play. La diferencia: el tono de farsa que Östlund aplica en Fuerza mayor (tomas simétricas y prolongadas que derivan en carcajadas incómodas, casi insoportables) evidencian un talento maestro de rango enorme. Una bestia burlona y devastadora que retrata cómo nos representamos en el orden familiar. 

2 El lobo de Wall Street. Martin Scorsese eleva al delirio el guión inteligentísimo de Terence Winter y entrega los minutos más divertidos y ágiles del 2014. La materialización de la oficina de Wall Street como templo y sede de bacanales es un logro que Fellini miraría con envidia.      

3 Bajo la piel (Jonathan Glazer). Una perturbadora experiencia sobre la tragedia de no sentirse humano. Repleta de imágenes memorables (botón de muestra: ese negro líquido en el que flotan las víctimas de Scarlett hasta devenir solamente en piel). Pesadilla total.

4 La gran belleza (Paolo Sorrentino). ¿Dónde se encuentra la “gran belleza”? ¿En la sobredosis sensorial –el  “síndrome de Stendhal”- que sufre el turista nipón frente al testimonio de la historia, o en la decadencia gozosa de los romanos que bailan “La colita”? ¿O es la memoria idílica inaprehensible en el vacío y frustración de la madurez? Como Marcello hace 54 años en La dolce vita, Guido termina la película sin respuestas ni brújula que le ayuden a encontrar el camino. 

5 De tal padre, tal hijo (Hirokazu Koreeda). Sabia, incisiva, conmovedora. La secuencia de la reunión familiar en el río, cuando el padre acepta el desamor por su hijo, es capaz de quebrar a cualquiera. No teman: el final es merecidamente feliz. 

6 Un toque de pecado. La globalización y sus efectos. La China de Un toque de pecado es depredación pura. La estilización de Jia Zhangke sólo torna más apabullante la esclavización. La similitud de las últimas tomas de El lobo de Wall Street y Un toque de pecado es notable: las cintas son distintas en tono y estilo, pero al final, el discurso es el mismo.

7 Workers (José Luis  Valle). La secuencia en la que Valle utiliza el plano fijo y la pantalla ancha para narrar lo que sucede entre la tarde y la noche de una esquina de Tijuana es todo un universo. La tortura de Princesa, la perra consentida de la familia narca, es una de las venganzas sociales más hilarantes del cine mexicano. Una temprana obra maestra.

8 El Babadook (Jennifer Kent). Una obra sobre la pérdida y los horrores de la maternidad disfrazada de cinta de posesión demoniaca. Junto con Bajo la piel, tiene una de las maquetas de sonido más trabajadas en años recientes. Haría una excelente función doble con Hablemos sobre Kevin. 

9 Vamos a jugar al infierno. La fragmentación y efervescencia gore de Shion Sono al servicio de un homenaje a la fuerza liberadora del cine. Un Cinema Paraíso para la “banda”, con todo y lagrimita cómplice del espectador segundos antes de que lleguen los créditos finales.

10 Ida (Paweł Pawlikowski). El cierre del ciclo de dolor histórico polaco en Ida no produce calma, sino inquietud y desazón. Un triunfo en términos formales. Plus: son contadas las cintas con un uso tan afortunado de la música de John Coltrane. 

11 Nubes de María. Olvidemos por un momento la actuación gigantesca de Juliette Binoche, ¿cómo precisar la súbita energía disruptiva de Kirsten Stewart  dando tumbos intoxicados al ritmo de Kowalski, de Primal Scream? Un retrato otoñal filmado con agudeza por un realizador moderno e impredecible: Olivier Assayas.    

12 El planeta de los simios: confrontación (Matt Reeves). La expresividad de César cuando explica lo orgulloso que se siente de lo mucho que han avanzado los simios es motivo suficiente para incluirla en la lista. ¿Quieren otro? El plano secuencia en el que vemos a Koba montarse en un tanque y penetrar en el campamento de los humanos. 

13 Narco cultura (Shaul Schwarz). Un testimonio sobre la desolación provocada por el narco, así como una fotografía de la idiotez lucrativa con la que se mitifica al “bandolero” dentro y fuera de México. Esencial.

14 Las historias que contamos. La memoria, la fugacidad del amor, el contraste entre verdad e idealización, la engañosa simplicidad. Temas y obsesiones del cine de Sarah Polley expresadas en este “documental” sobre los orígenes de la propia cineasta. Polley ya no es un talento prometedor: es una cineasta importante de la que se esperan trabajos de ligas mayores. 

15 The Congress. Una alucinación sobre el cine postfotográfico, la virtualidad y la manera en que se crea el concepto de “celebridad”. Las transiciones animación/"realidad" de Ari Folman (Waltz with Bashir) fascinan e inquietan. Un tour de force para Robin Wright.

16 The One I Love (Charlie McDowell). ¿A quién amamos realmente? ¿A nuestra pareja o a la representación que queremos que sea? Un juego de espejos inventivo y disfrutable. 

17 Sueño de invierno (Nuri Bilge Ceylan). Hay dos películas en Sueño de invierno. La mejor es una reflexión sobre clases, "generosidad" y dominio social; la otra es un retrato de miserias familiares indulgente y verborreico. La primera película es una obra maestra; la segunda, no tanto. Esta lista se queda con la primera, obviamente.

18 La gran aventura Lego. Quizá el discurso sea una tontería –la trampa es obvia: la subversión sólo es posible siempre y cuando se realice bajo la estética totalizadora del Lego-, pero el valor de este trabajo del cada vez más relevante equipo creativo Lord y Miller no radica en la justificación “artística” para extender los contenidos de la marca Lego, sino en el ingenio desbordado y desbordante para generar una  ocurrencia afortunada cada cinco minutos. Plus: tiene al mejor Batman fílmico de la historia (o por lo menos sí al más simpático). 

19 Adiós al lenguaje. "Me da asco su felicidad, su sí. Yo estoy aquí para decir no. Y morir". Jean Luc Godard, punk: irrita, divierte, marea, pero jamás aburre. Plus: acariciar a ese perro existencialista parece posible por un momento. 

20 Al filo del mañana (Edge of tomorrow, Doug Liman). Tom Cruise forever, bitches!

Regreso del año: Wes Anderson con Grand Budapest Hotel

Música: 20,000 días sobre la tierra (Iain Forsyth, Jane Pollard). Más que un testimonio sobre las andanzas cincuentonas de Nick Cave, un ensayo sobre el arte como vivencia transformadora. 

Televisión: Boardwalk Empire, The Knick

lunes, 29 de diciembre de 2014

El Evangelio del 2014... según Alberto Acuña Navarijo/XIV


 



Alberto Acuña Navarijo, cuya cinefilia se mueve más arriba de Godard y más abajo del "Güero" Castro, ha compartido con el blog su lista de lo mejor y lo peor del 2014, como sigue:

-Lo Mejor de 2014

10 – Vamos a Jugar al Infierno (Jigoku de Naze Warui, Sion Sono, 2013, Japón). Exhibida dentro del Festival Internacional de Cine UNAM (27 de febrero – 9 de marzo) / Exhibida dentro de Muestra internacional de Cineteca Nacional (11-28 de abril) / Estrenada el 3 de julio.

Anárquica, rabiosa, estrambótica… Con este divertimento que coloca en el campo de batalla a dos bandas rivales de la Yakuza, un crew de cine guerrillero, y el taimado fan de la hija adolescente de uno de los líderes mafiosos, el japonés Shion Sono confirma que es uno de los realizadores más relevantes hoy día.

9 – Yo Soy la Felicidad de este Mundo (Julián Hernández, 2014, México). Exhibida dentro del Festival Internacional de Cine de Morelia (17-26 de octubre).

Desde hace un par de años, viéndolo en retrospectiva, lo he afirmado: en Julián Hernández se encuentra al gran director mexicano de la década pasada. Y presiento que también lo será para estos siguientes diez años que ya transcurren. No sólo continúa filmando secuencias inspiradas y perfectas, sino que esta se puede considerar su película de transición (¡sus personajes finalmente hablan y el final es más optimista que de costumbre!), todo ello para contar la imposibilidad de concretar su relación entre un bailarín en crisis por una lesión que padece en la rodilla y un cineasta enfrascado en la realización de un documental acerca de la danza. Por cierto, por culpa de Julián, no me puedo quitar de la cabeza “Dos”, de José José. Cuando la cantan los personajes, fue uno de los momentos con los que más me emocioné estos doce meses.

8 – Los Insólitos Peces Gato (Claudia Sainte-Luce, 2013, México-Francia). Estrenada el 4 de abril.

La película que merecían Ximena Ayala y Lisa Owen para demostrar su talento en toda su magnitud, como aquella solitaria demostradora de supermercado y la ex-actriz en fase terminal del VIH. Y en medio de ellas, Wendy Guillen, quien se interpreta a sí misma como la chica perpetuamente deprimida con numerosos intentos de suicidio torpemente ejecutados sin que nadie se entere, convirtiéndose en una revelación absoluta, en esta efectiva puesta al día de las preocupaciones de Juan Bustillo Oro y Alejandro Galindo: el sacro núcleo familiar. Una de las óperas primas más prometedoras del cine mexicano.

7 – Zonas Húmedas (Feuchtgebiete, David Wnendt, 2013, Alemania). Exhibida dentro de Semana de Cine Alemán en Cineteca Nacional (14-28 de agosto).

¿Qué ocurriría si John Waters dirigiera el díptico de Ninfomanía? La respuesta: esta fiel adaptación a la exitosa y polémica novela homónima con tintes autobiográficos de Charlotte Roche (la cual, para los interesados, está editada en español y se encuentra en las librerías de costumbre). La actriz Carla Juri se echa a la bolsa a cualquiera como una adolescente con hemorroides que tras el divorcio de sus padres, va sintiendo una particular fascinación por los fluidos propios del sexo, y un rechazo hacia la higiene. Repulsiva y divertida al mismo tiempo.

6 – Borgman (Alex van Warmerdam, 2013, Holanda-Bélgica-Holanda). Exhibida dentro de Foro Internacional de la Cineteca Nacional (4-21 de julio) / Estrenada el 23 de octubre.

¿Es post-humor? ¿Es una minimalista home invasion movie? ¿Es una película de terror críptico? ¿Es una sardónica crítica dirigida hacia la clase alta europea? Dudo mucho que haya existido en el año alguna otra cinta que provocara discusiones acaloradas terminando la función intentando descifrar qué demonios se había cavado de ver.

5 – El Lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street, Martin Scorsese, 2013, Estados Unidos). Estrenada el 10 de enero.

Tras las casi tres horas que dura la película, pareciera que el que consumió cantidades ingentes de Quaaludes fue uno y no Jordan Belfort junto con su pléyade de cómplices adictos al dinero. Se termina demasiado intoxicado por la enésima demostración que Martin Scorsese es un maestro lúcido y rebelde. Resulta edificante presenciar la evolución que ha tenido la dupla creativa formada por Scorsese y DiCaprio a once años de su primera colaboración con Pandillas de Nueva York. El actor, en el papel del célebre corredor de bolsa yuppie y corrupto, nunca antes se había visto tan vital. En cada discurso, siempre más drogado y alcoholizado que en el anterior, se le ve seguro de sí mismo, pletórico, y se nota a leguas que tiene una confianza ciega a cada indicación que le hace el realizador y salta al vacío. Un logro en todos los sentidos.

4 – La Estafa (Saibi, Yeon Sang-ho, 2013, Corea del Sur). Exhibida dentro de Semana de Cine Coreano en Cineteca Nacional (27 de agosto-7 de septiembre).

En 2011, el sudcoreano Yeon Sang-ho dirigió la brutal animación El Rey de los Cerdos, una de las cintas que mejor ha abordado el bullying  y sus repercusiones. Ahora, con el mismo tipo de animación y con un tono aún más agresivo, narra la venganza que emprende un pobre diablo cuando, la llegada a su pueblo de una iglesia cristiana integrada por un grupo de embaucadores, no sólo provoca que sus habitantes muestren un fanatismo cegador, sino que arrastra a su hija adolescente a los bajos mundos de la prostitución, engañada por el líder del templo. Un filme pesimista acerca del redituable negocio de la fe. Imposible no salir de la sala con un hueco en el estómago.

3 – The Tribe (Plemya, Miroslav Slaboshpitsky, 2014, Ucrania-Holanda). Exhibida dentro de Festival Internacional de Cine de Morelia (17-26 de octubre).

Más de un crítico la ha tachado de un mero ejercicio de forma. Tal vez. Pero no me viene a la mente alguna otra película con esos hipnóticos planos generales que predominan durante más de dos horas y donde ocurren varias pequeñas acciones al mismo tiempo; o aquellas tomas extendidas donde la cámara recorre pasillos, sube y baja escaleras o se abre paso entre trailers, con pasmosa facilidad; o ese final hiper gráfico que enmudeció a la sala, que representa los efectos de la violencia que padeció el protagonista. Vamos, ya quisieran varios hacer ese tipo de ejercicios de forma.

2 – Whiplash: Música y Obsesión (Whiplash, Damien Chazelle, 2014, Estados Unidos).Exhibida dentro de Festival Internacional de Cine de Morelia (17-26 de octubre).

Quizá llegue a ser un poco predecible que no va a terminar nada bien esa relación que se da en un exclusivo conservatorio neoyorkino entre un riguroso-sádico-ojete director de orquesta de jazz y un entusiasta aspirante de baterista. Pero esos veinte minutos finales in crescendo son una locura. Verla en una sala llena donde todo el público reaccionó con perplejidad, fue una experiencia irrepetible. Y ya, ¡denle que una vez todos los premios a J.K. Simmons!

1 – Boyhood: Momentos de una Vida (Boyhood, Richard Linklater, 2014, Estados Unidos). Exhibida dentro de Los Cabos International Film Festival (12-16 noviembre).

Olvidémonos de la multi publicitada anécdota de su filmación repartida en doce años. Estamos ante un sensible y, sobre todo, identificable retrato familiar, cuyas viñetas contienen diálogos naturales y sencillos, un soundtrack que ha un repaso muy sutil de la última década (de Coldplay a Arcade Fire, pasando por Gnarls Barkley y Kings of Leon), y situaciones que hablan de triunfos, fracasos, pérdidas, aprendizajes, toma de decisiones, sentimientos, y también mucha trivialidad. Como la vida de cualquiera de nosotros. Destinada a convertirse en un nuevo clásico.


-Lo Peor de 2014

10 – Navajazo (Ricardo Silva, 2014, México). Exhibida dentro de Festival Internacional de Cine UNAM (27 de febrero – 9 de marzo) / Estrenada el 4 de diciembre.

Típica provocación cretina de porno-miseria chic revestida con una dizque actitud punk (por su estilo desprolijo, por el continuo rompimiento de la cuarta pared cinematográfica, por su urgencia de imitar cierto periodismo gonzo…), la cual definitivamente representa lo peor que puede ofrecer el género documental, mientras se nos expone una galería de abyecciones y piltrafas humanas que subsisten en Tijuana, la tierra de nadie por excelencia. Un timo por donde se le quiera ver.

9 – Más Negro que la Noche (Henry Bedwell, 2014). Estrenada el 7 de agosto.

Pobre Carlos Enrique Taboada, otra vez se revolcó en su tumba con este remake que no era más que una sucesión de lugares comunes dentro del género de terror, con una estética anquilosada y relamida (¡ah, pero en 3D!), la cual buscó apoyarse en un morboso aire sexploitation lésbico que de tan calculado resultó risueño, y que fue protagonizada por una ilustradora de comics, una darketa azotadísima de cabello bicolor con decenas de tatuajes, cada uno de ellos representando un episodio intenso de su vida, una novelista pseudo virgen y una española junkie (eso sin olvidar al gato negro que apareció en la secuencia post-créditos más ridícula del año).

8 – Detrás del Poder (Javier Colinas, 2013, México). Estrenada el 17 de enero.

Ni como cinta política, ni como intrincado thriller cerebral funciona este desafortunado debut hecho entre amigos, que en su lugar ofrece la mera fantasía de un secuestro a un candidato presidencial digno de revista de sociales (cof, cof…), orquestado por una femme fatale, a quien le corresponderá proferir un absurdo monólogo final de tintes fascistas. Como se estrenó a inicios de año, ya pocos la recuerdan. Bien por ellos.

7 – Fachon Models (Rafael Montero, 2014, México). Estrenada el 28 de febrero.

De seguro en estos momentos, Valentín Trujillo le sigue jalando las patas a sus dos hijos, quienes escribieron y produjeron este bodriazo anunciándolo como el intento de regresar al público en masa a las salas, ese que él mismo cautivó décadas atrás, y que no era otra cosa que la enésima cinta que tocaba la segunda obsesión que tiene el cine mexicano después de sus treintañeros clasemedieros en crisis existenciales: el dejar en claro que el mundillo de la publicidad es artificial y superfluo. Por eso en esta comedia romántica saturada de product placement descarado, no falta el director que se cree El Stanley Kubrick de los Comerciales, el asistente gay, el actor que siempre es rechazado en los castings, la chica buenona… ¿Alguien recuerda cuándo fue que Rafael Montero hizo una buena película?

6 – ¿Qué le Dijiste a Dios? (Teresa Suárez, 2014, México). Estrenada el 17 de enero.

Debo de confesar que cuando me enteré que filmarían un musical cuyo eje sería las canciones más populares de Juan Gabriel, me entusiasmé pensando que habría homenajes a secuencias de El Noa Noa con Meche Carreño. Pero no. En su lugar hubo una colección de coreografías infamemente dirigidas (con una cámara estática y planos cerradísimos para tratar de esconder la pobreza en la producción y con lo que quedó claro que Teresa Suárez no tiene la menor idea del concepto puesta en escena), gags clasistas de la peor calaña, un conato de premisa rocambolesca (con moraleja incluida), y un cameo para el olvido del mismísimo Juanga, con todo y green screen.

5 – El Crimen del Cácaro Gumaro (Emilio Portes, 2014, México). Estrenada el 14 de marzo.

Caray, ni siquiera en el Festival de Cine de Güepez aceptarían programar esta porquería, la cual comienza como desaforada comedia con premisa relajienta (sin miramientos, pasando por quien sea, de forma antisolemne), pero termina como oda a la ocurrencia bastarda, a la gracejada predecible y al esperpento. En otras palabras, si lo mejor que tienes como director para hacer tu publicitado homenaje al cine populachero mexicano es el usar los nombres de películas exitosas para chistecitos (Olores Perros, La Misma Lana, Cinco Días sin Ñonga…), y todavía pretender sostener con eso toda tu historia, en verdad estás jodido.

4 – El Lado Oscuro de la Luz (Hugo Carrillo Brumbaugh, México, 2014). Estrenada el 4 de septiembre.

Inexplicablemente llegó a cartelera este ejemplo de infra-cine, basado en una particular noticia amarillista surgida en el Chicago de mediados de los años cuarenta, donde un asesino serial condenado a pena de muerte, sobrevivió a la silla eléctrica. Más cercano a un videohome sensacionalista (con todo y presupuesto risible) como Las Muertas de Juárez o El Caníbal de la Guerrero, este traslado de la historia a vecindades decrépitas, antros gays y bares darks de la Ciudad de México, provocó que no se pararan ni las moscas en las salas.

3 – Murió el Amor (Christian González, 2014, México). Exhibida dentro de Mix México – Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video (29 de mayo – 5 de julio).

El Rey de Videohome va cediendo su corona, y se ha precipitado en caída libre sin red de protección. Esta ocasión optó en filmar un psico-drama sexual a lo Nikkatsu (tipo Cuando el Embrión es un Cazador Furtivo, dirigido por Kôji Wakamatsu, en 1966), que en la teoría se escuchaba como la película ideal para que se moviera como pez en el agua (recordando que él es el responsable de esa curiosidad llamada Shibari). Empero, el renegado por antonomasia del cine mexicano, no sólo hace un filme innecesariamente largo y somnífero, sino que inauditamente pareciera que estamos viendo el trabajo de un estudiante en su primer mes de clases, y no de un autor que lleva casi treinta años de carrera y cien títulos a cuestas: diálogos desastrosos como crónica del final de una relación sadomasoquista de un matrimonio barriobajero, técnica y gramáticamente inepta (en todo el metraje hay errores en su continuidad, sonido directo, puesta en escena…), y una dirección de actores nula. Urge que reviva el amo y señor del mexploitation, aquel de La Cumbia Asesina.

2 – Generación Spielberg (Gibrán Bazán, 2014, México). Estrenada el 21 de agosto.

¿Por qué la gente debería de pagar un boleto para ver durante dos largas horas cómo un director se encuentra encabronado con el mundo entero y consigo mismo porque la publicidad y la cultura pop no le cumplió lo que alguna vez le prometió cuando era adolescente? Aburrida, solemne, ridícula, grotesca, mal hecha, reduccionista, chaquetera y con la pedantería suficiente para suponer que la película representa a una generación completa.

1 – Muros (Gregorio Rocha, 2014, México). Exhibida dentro de Muestra Internacional de Cine con Perspectiva de Género (9-28 de septiembre).

Imaginen estar en medio de esa odiosa reunión familiar de la que no pudieron escapar, y tener que escuchar durante dos horas a aquel tío con el que no se tiene nada en común, cómo escupe necedades ya un poco alcoholizado, de todo y nada a la vez. Lo mismo de política, que de sus últimas vacaciones, da igual. Así se siente uno ante este abominable documental inenarrable. Después de la primera hora me perdí de qué se trata la película: ¿Refugiados sarahuis en Argelia? ¿Una carta del director dirigida a su hija quejándose de la mierda de mundo en el que vivimos? ¿Entrevistas con representantes de la ONU? WTF?! Uno termina con dolor de cabeza. Mención especial a la mejor voz en off del año. Yo sí solté la carcajada en plena sala. ¡Bravo!

domingo, 28 de diciembre de 2014

El Evangelio del 2014... según Carlos Bonfil/XIII



Carlos Bonfil, el estimado colega del diario La Jornada, ha compartido sus diez entusiasmos cinefílicos del 2014 como sigue:

Sueño de invierno, de Nuri Bilge Ceylan

Dos días, una noche, de Jean-Pierre y Luc Dardenne

Leviathan, de Andrei Sviaguintsev

Hasta que la locura nos separe, de Wang Bing

Un toque de pecado, Jia Zhangke

La jaula de oro, de Diego Quemada-Diez

Oh boy! 24 horas en Berlín, de Jan Ole Gerster

Historia de caballos y hombres, de Benedikt Erlingsson

Güeros, de Alonso Ruizpalacios

Nebraska, de Alexander Payne

sábado, 27 de diciembre de 2014

El Evangelio del 2014... según metacritic/XII



No hay más estrenos en lo que resta del 2014, así que ya podemos revisar cómo terminaron los números de Metacritic, el website gringo que recopila críticas de cine -de EU y GB solamente- de todos los filmes del año. Las diez cintas con puntajes más altos (el número a la derecha) fueron:

1. Boyhood (Ídem, EU, 2014), de Richard Linklater: 100

2. Virunga (GB-Congo, 2014), de Orlando von Einsiedel: 95

    Mr. Turner (GB-Francia-Alemania, 2014), de Mike Leigh: 95

4. Leviatán (Leviafan, Rusia, 2014), de Andrey Zvyagintsev: 91

   Dos Días, una Noche (Deux jours, une nuite, Bélgica-Francia-Italia, 2014), de Jean-Luc y Pierre Dardenne: 91

    Cuento de Verano (Conte d'eté, Francia, 1996), de Eric Rohmer: 91

7. Selma (EU, 2014), de Ava DuVernay: 90

    Big Men (EU-GB-Dinamarca, 2013), de Rachel Boynton:  90
   
    The Overnighters (EU, 2014), de Jesse Moss: 90
    
    Ida (Ídem, Polonia-Dinamarca-Francia-GB, 2013), de Pawel Pawlikowski: 90

La lista completa, por acá.

jueves, 25 de diciembre de 2014

El evangelio del 2014... según Jorge Ayala Blanco/XI



 Jorge Ayala Blanco -a punto de publicar su chorrogésimo libro a inicios del próximo año- ha enviado a este blog su lista de lo mejor que vio en el 2014, de estrenos comerciales y de estrenos "de un día", como sigue:

Mi Top ten de estrenos en México:

1. Sueño de invierno, de Nuri Bilge Ceylan
2. Un toque de pecado, de Jia Zhang-ke
3. Adiós al lenguaje, de Jean-Luc Godard
4. Leviathán, de Andréi Zviáguintsev
5. Fuerza mayor, de Ruben Östlund
6. La mañana no comienza aquí, de Iván Ávila Dueñas
7. Mapa a las estrellas, de David Croneberg
8. Workers, de José Luis Valle
9. Perdida, de David Fincher
10. Historia de caballos y hombres, de Benedikt Erlingsson

Mi Top Ten de atisbos en festivales fílmicos mexicanos (o estrenos de un día):

1. La otra patria, de Edgar Reitz
2. Norte, el fin de la historia, de Lav Díaz
3. Un cuento de Miguel de Montaigne, de Jean-Marie Straub
4. Hasta que la locura nos separe, de Wang Bing
5. Duro ser un dios, de Alexéi Guerman
6. Via Crucis, de Dietrich Brüggemann
7. P3nd3jos, de Raúl Perrone
8. 40 días de silencio, de Saodat Ismailova
9. El incompleto, de Jan Soldat
10. Nepal Forever, de Aliona Polunina