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viernes, 8 de marzo de 2013

Guadalajara 2013/VII



Quebranto (México, 2012), segundo largometraje documental del productor/guionista/conductor todoterreno Roberto Fiesco (opera prima codirigida con Julián Hernández La Transformación del Cine en Música/2009) no debería irse con las manos vacías de Guadalajara 2013. 
Estamos ante un filme-mosaico de temas e intereses muy caros a la pareja creativa de Fiesco/Hernández con una puesta en imágenes -cámara de Mario Guerrero- que pasa de lo más convencional -cabezas parlantes dando su testimonio- a lo más lírico -los números musicales montados para lucimiento de las dos protagonistas de la película- en un solo corte. 
Desde la primera imagen, sabemos que estamos en manos de alguien que tiene recursos fílmicos y sabe cómo usarlos: un elegante travelling lateral termina encuadrando a alguna mujer de edad madura que está en algún cafetín que tuvo mejores años, mientras escuchamos la voz de Pedro Vargas ("Triste, Muy Triste") y, luego, el testimonio de la mujer en cuestión, llamada Coral Bonelli, antes conocida como Fernando García Ortega, "Pinolito", otrora actor infantil del cine mexicano de los años 70.
Con este acercamiento a Coral/"Pinolito", Fiesco -y su coguionista Hernández- matan varios pájaros de un solo tiro: la temática gay como punto de partida, cierta música emblemática que acompaña/revela a nuestros personajes, la exploración de la vida familiar a través de la figura de la dicharachera madre de Coral, y el estudio de cierta época del cine mexicano con testimonios claves, como el de Jorge Fons, quien dirigiera al niño Fernando García Ortega en el segmento magistral "Caridad" de Fe, Esperanza y Caridad (1974). 
Lo notable de Quebranto es que, a pesar de todos estos temas, la película avanza con seguridad y pertinencia, sin que una de las líneas narrativas termine opacando/estorbando a las demás. En su debut como cineasta en solitario, Fiesco ha cometido el clásico pecado de meter todo lo que se ocurre en una sola película pero tengo que admitir que el director es un pecador exitoso: la cinta no es un muégano de historias sino un dulce sólido, de una sola pieza y que, además, se da el lujo de darle oportunidades de lucimiento a la multifacética Coral y a su ingobernable mamacita (Coral baila una agotadora coreografía en plano general y en una sola toma y luego la vemos personificando como travesti a Lucha Villa e interpretando la extraordinaria "Las Ciudades", mientras "Doña Pinoles" se revienta con voz cascada algún tango), para que todo termine con número musical exultante incluido: "Mi Gran Noche" (¿podía ser otra canción?), con Fernando/"Pinolitos"/Coral transformado ¡en Raphael! ¡Música, maestro!
El Efecto K, el Montador de Stalin (España, 2012), primer largometraje de ficción del experimentado documentalista Valentí Figueres, tiene otro tipo de artificios, aún más radicales que los de Fiesco en Quebranto.
El Efecto K... es un falso documental expertamente editado por Carles Candela en el cual seguimos al ficticio cineasta ruso vertoviano Maxime Stransky (voz de Jordi Boixaderas, interpretación de Jodri Collado y Valentí Piñot), reclutado por el mismisimo Stalin para servir como espía, escondido tras la fachada de un productor de cine llamado Max Oppuls. Así, Stransky/Oppuls participa en (casi) todos los eventos importantes de la historia  de la humanidad desde el triunfo de la Revolución Rusa hasta las purgas stalinianas de los años 50. Es decir, tiene que ver con la caída de la Bolsa de Valores en 1929, la fabricación de la bomba atómica, la creación de un grupo de actores izquierdosos en Hollywood, el regreso de Eisenstein a la URSS después de la fallida filmación de ¡Qué Viva México! (1933/1979) y hasta el asesinato de Trotsky.
La película está montada a través de la voz en off narrativa del viejo y desencantado Stransky, quien está preparando un "filme educativo" encargado por Papito Stalin. Al avanzar el montaje de susodicha cinta, vemos la compleja vida del aristócrata convertido en revolucionario Stransky, su entrañable amistad indisoluble/traicionada con el mismísimo Eisenstein y todas sus increíbles peripecias como el más grande espía staliniano. De esta forma, innumerables fotos verdaderas e imágenes de archivo reales, se entremezclan con las ficticias venturas y desventuras de Stransky, en un atractivo pero agotador pastiche, que une los recursos  del cine documental en primera persona con las características estilísticas del cine silente. Una suerte de Zelig (Allen, 1983) del espionaje.
Otro documental español valioso, pero este sí documental-documental, fue La Cigüeña Metálica (España, 2012), centrada en las vidas recuperadas de tres adultos salvadoreños -un hombre y dos mujeres- que, cuando eran niños fueron arrebatados de las manos de sus padres biológicos para ser enviados a orfanatos o con familias de soldados que fueron quienes los criaron.
La cinta es dirigida por el catalán Joan Lopéz Lloret, quien recurre a los testimonios de los involucrados y de sus familiares (biológicos y adoptivos), además de activistas sociales, quienes fueron las bujías para que muchos de esos niños regalados "como animalitos" durante la guerra civil salvadoreña (19890-1992) busquen y, en algunos casos, encuentren los rastros de su vida. Con un caso como este, el sentimiento está a flor de piel, pero Lopéz Lloret evita caer en la explotación facilona del tema, mostrándono los contrastes de cada caso, desde los rencores inextinguibles de la treintona rubia ya abuelita (Ana Lilian), hasta la vida apacible de un mujer (Blanca) que fue dada en adopción en España junto a una hermana que resultó que no lo era, pasando por la conciliación del pasado y presente que intenta el sonriente Víctor, que aparece al lado de su madre adoptiva y su correosa madre biológica exguerrillera, vuelta a su casa, a su familia, a su vida. Algo parecido, finalmente, a la felicidad.

2 comentarios:

SUAVECITO dijo...

"Desde la primera imagen, sabemos que estamos en manos de alguien que tiene recursos fílmicos y sabe cómo usarlos"

Eso chingao!!!

...Nuestro cine está en el hoyo por tanto pinche "minimalista(en todos los sentidos)+NO actores" y tanto-más pinche FESTIVAL (que sirven pa dos cosas: besarse las patas unos a otros y pa que los directorsss nos expliquen lo que NO "vimos" en pantalla) ...

...La fórmula ya se jodió...

...Al "NO muevo la cámara + NO actores" yo le agregaría: NO directores (por eso ya cualquier chango es "dire") + NO me critiques + NO entendiste = ARTE y te lo tragas! ...y si se le suma uno o dos premios en el festival de chinchesbravas Zacatecas, ya el "te lo tragas" es ¡A HUEVO! (y aquí es donde la formula no cuadra: pa los premios se les olvida el NO y andan como perros detrás del SI) --->premios premios premios: que tu mami sepa que ganaste!.... premios premios premios: pa ponerlos en la portada del DVD -o ya sera BLUE?- naaaa!...y asi... -_-

Pocos son nuestros verdaderos CINEASTAS... compas que si traen cargando un costal lleno de herramientas... y que como dice usted: saben cómo usarlas...

Fiesco es uno de ellos.

<-->

dos que muriron de un ataque al corazón por estos días... hace ya unos añitos:


1- Kubrick: El arte consiste en remodelar la vida pero no crear la vida, ni causar la vida.

Y

2- Víctor Parra (mucho antes que el "zorro plateado"): ¡Arrroooooozzzzzz!

--->



Saludos don 10!

Ernesto Diezmartinez dijo...

Suavecito: Sí, uno le agradece a Fiesco eso precisamente. Que sepa usar sus recursos y que, de pasada, muestre entusiasmo.