miércoles, 24 de junio de 2009

En Compañía de Hombres


Aunque parezca mentira por su errática filmografía posterior, el dramaturgo vuelto cineasta Neil LaBute debutó de manera notable con una provocadora e inteligente película minimalista sobre un par de machistas y detestables tipejos que, por frustración y venganza anti-femenina, deciden jugar con la autoestima de una compañera de trabajo. Se trata, por supuesto, de En Compañía de Hombres (In Company of Men, EU, 1997), opera prima de LaBute, que pasó con más pena que gloria en la cartelera comercial mexicana para luego ser rescatada -es un decir- por Quality Films, que la distribuyó en formato casero. Debo confesar que yo la vi en la tele de paga hace varios años y, últimamente, la volví a revisar en un DVD de Región 1.

Los dos ejecutivos "vengadores", excompañeros universitarios para más señas, viajan de una anónima ciudad a otra a levantar cierto proyecto que es muy importante para la compañía para la que trabajan. El calvito e inseguro Howard (Matt Malloy) es el jefe del proyecto y el autosuficiente macho alfa Chad (Aaron Eckhart, en un papel aún más abyecto al que encarnaría en Gracias por Fumar/Reitman/2005) es su extrovertido subalterno. Los dos se sienten amenazados: hace diez años que salieron de la universidad, no se ve que puedan avanzar mucho en la empresa, hay una horda de jovencitos que van tras sus puestos y, para acabarla de gozar, el mundo se ha vuelto complicado en los noventa cuando hay tantas feministas (¿o de plano sólo mujeres profesionistas?) sueltas. Más aún: Chad acaba de ser abandonado por su esposa, que sólo le dejó de herencia un afiche de Gigoló Americano (Schrader, 1980), mientras a Howard lo cortó la novia cuando él ya le había dado el anillo de compromiso. Dicho de otra manera, la situación es insoportable para estos pobres machos acorralados que, después de la borrachera de rigor, deciden cobrar venganza: elegir a una compañera de trabajo, a la más desvalida, a la menos agraciada, a la más timida, enamorarla cada uno por su parte y cuando ella haya mordido el anzuelo, hacerle ver que todo ha sido una gran mentira. ¡Méndigas mujeres! ¡A ver si así aprenden! ¡Otro whiskey doble! ¡Yo pago!

Chad y Howard no podrían haber encontrado una mejor víctima: la solitaria Christine (Stacy Edwards), una eficiente taquígrafa que, aunque físicamente no está nada mal, resultar ser sorda y, además, apenas si puede articular algunas palabras. Chad no se anda con miramientos: Christine habla "como Flipper" y salir con ella es como noviar "con el Hombre Elefante". El par de ojetes de Chad y Howard tienen sólo seis semanas antes de volver a la oficina central: en ese tiempo tienen que enamorar a la mujer, hacerla sentir una diosa y, luego, escupirle la verdad: ninguno de ellos podría haberse fijado en una "inválida" que no oye nada y que habla "como si tuviera retraso mental".

Por supuesto, tratándose de LaBute -en todo caso, del LaBute de sus primeros años, antes de su decepcionante Vecinos en la Mira (2008) y esa afrenta al cine llamada El Culto Siniestro (2006)-, lo que veremos es una tortuosa comedia de costumbres mucho más compleja de lo que puede parecer a primera vista. La crueldad masculina, es cierto, estará dirigida contra la víctima propiciatoria Christine, pero también contra todo aquel que se deje, pues en la medida que avanza la trama muchos de los elementos argumentales que creíamos muy evidentes en el inicio, se mostrarán mucho más oscuros al final, a tal grado que, en el desenlace, quedará claro que la víctima no ha sido una sola persona.

LaBute, en su primer filme como cineasta, no se complica demasiado la existencia: dándole preferencia a sus tres personajes centrales -que prácticamente son los únicos-, la cámara de Tony Hettinger toma a Chad y Howard -o a Christine con alguno de los dos hombres- en un encuadre fijo, general, con pocos emplazamientos y sin ningún tipo de floritura estilística que nos distraiga de los diálogos o de las miradas. El énfasis mayor proviene, de hecho, de la banda sonora: una neo-primitiva música basada en percusiones que contrapuntea violentamente cada una de las secuencias en las que está dividida la cinta. Los dos machos están en guerra, nos dicen los batientes tambores, y una mujer será arrastrada de los cabellos. Para que aprenda.

8 comentarios:

tomasinjaja dijo...

Una genialidad, la tengo en VHS. Entre amigos y vecinos es también otra joyita de La Bute, después tropezó con Mi enfermera Betty, y ahora creo que ni administrándole rcp lograremos resusitar a éste zombie director.

Slds!!!

Diezmartinez dijo...

Si, Tomás. Parece que lo perdimos. Aunque, la verdad, Nurse Betty no me pareció tan fallida. Y, por cierto, hasta donde recuerdo, no tuvo corrida comercial en México aunque sí llegó en DVD.

Joel Meza dijo...

Nurse Betty me parece muy buena. Esta no la he visto.

Àlex Frias dijo...

Recuerdo también haber visto esta peli de Neil La Bute en televisión mexicana hace algunos años, pero por un canal cultural abierto. Una lástima que no se haya estrenado en cine. Es verdad, lo más impactante es la crueldad de los dos tipos contra la chica, y coincido, es guapa.

Joel Meza dijo...

Oye, Jules, así que puros DVDs otra vez... aunque acá en el rancho está una francesa que se llama Un Secret y la de D. Hoffman, Last Chance Harvey. Chance y una d'esas me aviente, si no encuentro el DVD de ésta.

Diezmartinez dijo...

Así es, Jim, la cartelera no da para más. Un Secret es interesante. Ddebí haberla reseñado pero se me pasó.

Alex: Hasta donde sé, sí se estrenó comercialmente pero dio el semanazo. Luego pasó a formato casero y finalmente a la tele. Yo la vi primero en televisión.

Anónimo dijo...

Uno de mis "indies" gringos favoritos
y creo que se debe ver junto con su contraparte the shape of things. esta ultima no tan buena pero muy meritoria.
leo

unperdidoenelsiglo dijo...

Me encanta, aunque siempre sentí que el giro de tuerca final torna algo muy agresivo e hiriente en una con movie más convencional de lo que podría pensarse en un inicio.
salu2!