sábado, 15 de noviembre de 2008

Bajo la Sal


Hace unos días reseñamos en este mismo espacio la dispareja pero apreciable opera prima nacional Todos los Días Son Tuyos (2008), de José Luis Gutiérrez Arias, ubicada genéricamente en el thriller hitchcokiano clásico y, ahora, tenemos que dar cuenta de otro afortunado debut, incluso mejor, en un género similar. Me refiero a Bajo la Sal (México, 2008), primera cinta del egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica Mario Muñoz.
Estamos en el ficticio pueblito salero de Santa Rosa de la Sal –en realidad, en las salinas de Guerrero Negro, Baja California Sur- donde empiezan a aparecer los cadáveres de varias jovencitas cuyo único punto en común es haber cursado la preparatoria en una escuela dirigida por el traumatizado prefecto Domínguez (Plutarco Haza), hijo de la antigua dueña, fallecida en un nunca aclarado incendio. Hasta ese alejado lugar llegará el comandante capitalino Trujillo (Humberto Zurita), quien ha viajado hasta allá a aclarar los crímenes como una suerte de redención personal, profesional y hasta emocional.
La trama típica del thriller con serial killer suelto se cumple al dedillo: el policía serio y obsesionado por su trabajo, su compañero/contrapunto (Emilio Guerrero) en la investigación, la galería inevitable de sospechosos y, por supuesto, la revelación final del culpable en el infaltable galerón abandonado que los villanos de este tipo de películas siempre tienen a su disposición. La historia, escrita por el propio cineasta al alimón con Ángel Pulido, no guarda, pues, grandes sorpresas.
La realización, sin embargo, es otra cosa: Muñoz se muestra como un director seguro en el manejo de las claves visuales del género –la fotografía es del experimentado Serguei Saldívar Tanaka; la edición, de Jorge García-, mientras que la elección de los escenarios naturales en los que se lleva a cabo la acción no pudo haber sido más afortunada. Los vastos espacios abiertos de Guerrero Negro, con sus inabarcables y blanquísimos bancos de sal, se nos descubre como un espacio insólito, exótico, el equivalente geográfico nacional/existencial del fin del mundo al que llega el detective Stellan Skarsgård en el original Insomnia (Skjoldbjærg, 1997). De alguna manera, lo extraño del escenario ayuda a que nos traguemos la idea –tan ajena para cualquier ciudadano mexicano- de que pueda existir un policía tan dedicado en su trabajo como el comandante Trujillo de Zurita.
Hasta este momento en la reseña, he eludido, no sé bien por qué, escribir sobre lo más interesante del filme. Me refiero al otro personaje principal de la trama, el adolescente dark Víctor Zepeda (Ricardo Polanco), el hijo del dueño de la funeraria local. A ritmo del cover de “Sweet Dreams” interpretado por Marilyn Manson, vemos a Víctor refugiarse en su habitación para hacer cortos slasher en stop-motion –la animación fue realizada por el especialista multipremiado René Castillo- y salir de ella para espiar a una guapa mesera veinteañera (Irene Azuela), quien tiene la clave de los crímenes, pues compartió un oculto pasado con varias de las asesinadas.
La relación entre Víctor y la misteriosa Isabel de Irene Azuela trasciende los convencionalismos. Sí, es cierto, ella tiene melodramáticos secretos inconfesables y él pretende convertirse en su inocente y heroico salvador. Sin embargo, la relación entre ellos no finaliza como uno hubiera pensado y, en ese último vuelco argumental, mórbidamente romántico, la cinta termina ganándose nuestro respeto. Bueno, el mío, en todo caso.

11 comentarios:

El Duende Callejero dijo...

... Y el mío. En verdad, una sorpresa. Y eso que mi religión debió dejarla fuera. Jo.

Paxton Hernandez dijo...

La cinta se gana mi absoluto respeto desde el primer plano. Lamentablemente lo pierde con el giro final del guión by the numbers del Ángel Pulido, cuando revelan quién es el asesino. Zzz...zzz...zzz...zzzz...zzz.

Y sí, lo mejor es la relación entre el darketo y la Irene Azuela, que aquí no me molesta en lo absoluto a diferencia de su actuación en la inflada Quemar las naves.

Christian Cueva dijo...

Ahh, esto hace que regrese a Morelia, cuando, después de una pequeña entrevista, tuve la oportunidad de decirle a Mario Muñoz que su película me había parecido, hasta ese momento (era la quinta, creo) la más honesta de la seleccion a mejor largometraje del festival, un homenaje al género (él mismo dijo que todo era parte de esa locura que nos lleva a idolatrar a cineastas como Lynch y López Moctezuma)que no pretende ser más que eso.
Me sorprendió, sin embargo, ver cómo muchos de los críticos mamones la vapulearon, e incluso hubo quienes la pusieron por debajo de la infame 'amor, dolor y viceversa'.

Joder, que da gusto conocer a cineastas con huevos que deciden alejarse de la vorágine altanera-presuntuosa-pseudo avant garde y melodramática que usualmente envuelve al cine mexicano.

Diezmartinez dijo...

Paxton: Eso es lo más convencional y previsible. La identidad del asesino.

Christian: Creo que si el cine mexicano se decidiera a trabajar con más seridad los géneros (la comedia, el thriller, el horror, el cine de gangsters...) comercialmente podría despuntar. Pero todo mundo quiere ser Reygadas. Hasta Reygadas mismo, a veces.

Duende: Sí, me sorprendió igualmente. Esperemos que Muñoz pase la prueba del segundo largometraje. En México, suele ser fatal.

Paxton Hernandez dijo...

Christian:

¿Y Cinco días sin Nora? Esa se me hizo todavía más honesta. Y casi casi perfecta.

De verdad imploro que la distribuyan con dignidad.

Paxton Hernandez dijo...

Ah, y te apoyo al 100% Ernesto. No hay cosa más cinemática que los géneros. Eso parece no caberle en la cabeza a los cineastas mexicanos.

Christian Cueva dijo...

Paxton:

Cosa rara, 'Cinco días sin Nora' me parece una excelente cinta, pero no creo que escape al círculo de la pretención cinematográfica nacional.

¿Cómo le sentaría a Mariana Chenillo dirigir una historia de Clive Barker?

Por cierto, Pax, tengo una pregunta pendiente para tí:

¿Qué le viste de malo a 'La canción de los niños muertos'?

Paxton Hernandez dijo...

¿Qué le ví de malo?

Principalmente que para nada se aleja de "la vorágine altanera-presuntuosa-pseudo avant garde y melodramática que usualmente envuelve al cine mexicano". A lo que le untaron un ánimo sociológico-denunciatorio apestoso.

De cine no tiene nada. Con un nivel de competencia como el de este año, con cortometrajes tan inventivos y expresivos, premiar esa cosa no tuvo madre en serio. Nada más.

Anónimo dijo...

es cine fresco, sale totalmente de las historias que estamos acostumbrados a ver en el cine mexicano, si y tambien a los mismos actores. Sabe a sangre nueva, a ganas de experimentar, y le salio muy bien .

Diezmartinez dijo...

Anónimo: ¿a cuál filme te refieres? Supongo que a Bajo la Sal... ¿O a los que comentan aquí Christian y Paxton?

El Duende Callejero dijo...

Por cierto, Bruce Willis es fantasma.