martes, 7 de octubre de 2008

El cine que no vimos/IV


Es inevitable -y acaso triste- que el discutido cineasta austriaco Michael Haneke empiece a ser conocido comercialmente en México a raíz del estreno de su cinta hollywoodense Juegos Sádicos (2007), remake de su propio filme realizado en Austria, Juegos Divertidos (1997). Y digo que es triste, porque Haneke merece pleno reconocimiento por lo menos desde su primera cinta conocida internacionalmente, El Séptimo Continente (Der Siebente Kontinent, Austria, 1989), ganadora en Locarno 1989 y presentada en Cannes fuera de concurso.

Aunque Haneke ya había realizado un primer largometraje –Tres Caminos al Lago (1976), desconocido por mí- y media docena de trabajos televisivos, no sería hasta El Séptimo Continente cuando su nombre empezaría a ser escuchado y su obra ferozmente discutida en todas partes. El filme terminaría formando parte de una deprimente trilogía sobre la alienación postcapitalista, pues a El Séptimo Continente le seguirían Benny’s Video (1992) y 71 Fragmentos de una Cronología de la Suerte (1994), que tocarían prácticamente los mismos temas.

Nunca estrenada comercialmente en México, El Séptimo Continente ha salido a la venta en un magnífico DVD de Región 1 (formato widescreen, sonido estéreo) que cuenta como único extra una interesante entrevista de Haneke realizada en francés por el cinecrítico del Cahiers du Cinema Serge Toubiana.

La primera secuencia de la cinta –una que será recurrente en todo el filme- es el lavado mecánico de un auto: el agua baña la placa que nos ubica en Linz, los rodillos que pasan por los costados del automóvil, la brisa que cae en los cristales… Este ritual será uno de muchos que lleva a cabo la familia nuclear formada por el técnico Georg (Dieter Berner), la optometrista Anna (Birgit Doll) y su pequeña hija casi muda Eva (Leni Tanzer). Prisioneros todos de la rutina, se levantan a las seis, se bañan, se visten, preparan café, desayunan en silencio y se van a sus tareas: la niña a la escuela, la madre a atender clientes, el papá a ir subiendo en el organigrama de un lugar que parece ser una planta de energía.

Las primeras secuencia están formadas por una serie de encuadres en la que no vemos los rostros de los personajes. No hace falta: podríamos ser nosotros, nuestra familia, nuestra esposa, nuestra hija. La rutina se rompe ocasionalmente: alguna vez Georg y Anna hacen el amor antes de que suene el despertador, en alguna ocasión Eva finge ceguera en la escuela quién sabe por qué, una noche reciben la llorosa visita del depresivo hermano de Anna… La precisión con la que la cámara de Anton Peschke toma estas rutinas, estos rituales, se va tornando cada vez más opresiva. Los personajes poco se hablan, no sonríen, apenas si se comunican.

La primera sonrisa en ellos la veremos cuando Georg y Anna toman la decisión de viajar al séptimo continente del título y eligen llevarse a Eva con ellos. Por vez primera vemos al matrimonio y a su pequeña hija rubia mirarse entre ellos con algo parecido a la esperanza. Pero cuidado: es en este momento –en el tercer acto del filme- cuando la historia se tornará más terrible, más insoportable, más desoladora. Una película hipnóticamente depresiva que es imposible dejar de ver.

11 comentarios:

El Duende Callejero dijo...

Hey, esta me falta por ver de esa trilogía. Se la robaré un día de estos.

Joel Meza dijo...

La buscaré pero creo que no la veré con mi esposa...

El Duende Callejero dijo...

Mmm... Out of context: hoy ví Bordertown. En silencio, pedí por la paz mundial. Ese fue mi penitencia ¿Qué rollo con esa... película?

Ni Richard Stanley hubiera retratado, en un futuro incierto, sobrepoblado, sobrecontaminado, una Ciudad Juárez como la que sale ahí. Y he ido a Cd. Juárez... ¿En dónde la filmaron?

Llegó el punto en el que tanta pedantería tercermundista me dejó lelo. No supe ni de qué chillaba la J-Lo más petacona que he visto en película alguna. Y el Gato con Botas sale de cameo ¿O cómo se llama a eso?

Diezmartinez dijo...

Pues sí. Cameo... o penitencia. Y a propósito de penitencias: ¿qué te llevó a ver esa porquería? Digo, a mí me pagan por eso. Tengo la coartada perfecta.

El Duende Callejero dijo...

Mmmm... Una plática-curso no sé qué sobre los Derechos Humanos (¿?) ¡Fue por trabajo! Lo que se inventan esas instituciones para sacar dinero: vemos la película, al final la "comentamos".

¡Ingasu!

Joel Meza dijo...

¿Sale más petacona? No me tienten... no me tienten...
Por cierto, algunas escenas se filmaron en Mexicali (no me tienten... no me tienten...).

El Duende Callejero dijo...

Sale re-petacona.

Diezmartinez dijo...

Sicierto.

Joel Meza dijo...

Chin, me van a hacer verla. El único recuerdo que tengo de U-Turn son esas petacas y hasta he pensado comprarla nomás porque "recordar es volver a vivir", pero no es para tanto. ¿Me aventaré Borderland con el pretexto de los derechos humanos? Y de paso veo el par completo: derecho e izquierdo.

Fabio dijo...

Hola Ernesto

Desafortunadamente conozco muy poco la filmografia de Haneke, pero si me gustaria saber tu opinion/critica de La Pianista...

Por lo menos a mi me parecio una cinta en verdad inquitante y perturbadora, magistralmente actuada y dirigida... la capacidad de este hombre para recrear esas atmosferas opresivas, deprimentes, repulsivas solo se entienden despues de conocer su formacion: psicologia, filosofia y ciencias teatrales...

En su momento me dejo algo afectado y me hubiera gustado discutirla ampliamente. Mi tia, que fue pianista, se escandalizo, aunque al final aguanto vara... la verdad no siento que sea una pelicula facil de ver, o de asimilar...

Diezmartinez dijo...

Fabio: Como dices, se trata de una cinta realmente inquietante. Creo que me quedo con su trilogía de la violencia y la alienación (El Septimo Continente, Benny's Video y 71 Fragmentos...) y con otras cintas de su extendida obra. En DVD está algún material de él, así que podrías empezar a revisarlo. Prometo escribir en extenso sobre La Pianista en un futuro cercano.